El marketing de la crisis (II)


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Federico Ferrero

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Si con lo dicho anteriormente no basta para darse cuenta de que no se puede entender igual lo que es el desempleo en Europa, de lo que es (en general) en Latinoamerica, hagámonos algunas preguntas mordaces:

¿Alguien puede creer que si los parados o desempleados en España fueran a su vez indigentes o personas sin recursos no existiría en este países una verdadera revolución y linchamiento de sus dirigentes? Porque nadie quiere morirse de hambre, sin duda...

¿Alguien puede creer que la inflación de Argentina sea actualmente similar a la de Suiza? ¿Cuál de las dos estadísticas miente? Creo que la respuesta es evidente, incluso para un argentino.

¿Alguien puede creer que Alemania esté mal cuando actualmente hay que PERDER dinero si se quiere comprar bonos de su deuda, algo nunca visto en la historia de ese país? ¿o que para poner dinero en una cuenta suiza hay que PERDER dinero mes a mes? Para el que no sepa de economía, esto significa que la confianza en estos países es máxima. ¿Cómo puede haber confianza máxima en un país en crisis?

Entendiendo, por tanto, que realmente la crisis europea no es una crisis "de verdad", un verdadera "crisis de supervivencia" (donde peligra la vida realmente) como la que conoce un latino en carne propia, podemos volver al tema que nos ocupa, y pensar quién entonces sale bien parado de la difusión de esta mentiras sobre la realidad de la crisis y por qué.

¿En qué se benefician los gobiernos y políticos latinoamericanos y de otras regiones tercermundistas si la gente cree que en Europa se vive igual o peor que en sus territorios?

- "Nosotros estamos mejor" porque "estamos haciendo las cosas mejor", será el "speech" de los políticos de turno en el gobierno, acallando la voz de la oposición. Es decir, la crisis del "extranjero" hace que uno no se queje, ya que por suerte "no tiene su mala suerte", y así se sienta alegre con su destino, porque "podríamos estar peor, como ellos".

- El consumo sube en sus países, ya que la gente tiene esa sensación de que todo va bien a nivel económico, y por tanto gasta más dinero, cosas que "los pobres europeos" no pueden hacer (por supuesto, el consumo en Europa siempre es superior).

- La gente tiende a creer que lo que dice el gobierno es cierto, ya que lo respalda la palabra "crisis" usada en innumerables medios de comunicación, y que esa misma gente relaciona con sufrimientos ya vividos. Esto impulsa la creencia de la bondad y eficacia de los "modelos nacionales" (teóricos o reales) que se impulsan y legitimizan, sean o no una copia de las mismas política que llevaron a anteriores o a actuales crisis económicas, sea o no consecuencia (precisamente) de las dificultades de los gobiernos en crisis, o simplemente de la "no-crisis" de otros gobiernos (como el chino, que comprando materia prima latinoamericana tira de sus economías).

- La gente emigra menos a Europa, y por lo tanto se evita la "fuga de cerebros"...al menos de los cerebros que creen en el marketing de la crisis que estamos comentando.

¿En qué beneficia la creencia en una crisis devastadora en la propia Europa a sus gobiernos y políticos?

- A los políticos en la oposición, en presionar y lograr cambios de gobierno, sin importar el tinte político (la gente "bota con el bolsillo" como suele decirse) lo cual baja a algunos de sus cargos (gobierno) y catapulta a otros (oposición).

- Los gobiernos legitiman la necesidad de "ajustes" de "sacrificios" de "recortes" de todo lo que sea necesario para "palear la crisis". Con estos recortes normalmente se benefician más las grandes entidades financieras, no la propia gente, que es la que hace los sacrificios.

- Incluso se llegan a recortar o a desdeñar derechos y procedimientos democráticos, de forma similar a la que en Latinoamérica se justifica el "traspaso de poderes" al poder ejecutivo por cuestiones de "emergencia económica". Se pierde así la democracia real, habiendo cada vez una mayor brecha entre políticos y personas de la calle: la mayoría no vota a nadie, y de la minoría que vota, la supuesta "mayoría ganadora" es en realidad (sumados los votos de la oposición y las abstenciones) una minoría.

- Los gobiernos europeos reducen así, con este operativo de marketing, la inmigración (legal e ilegal) de personas de pocos recursos, que vienen a Europa con la intención de salir de la miseria de sus países. "No tiene sentido emigrar", ya que "ellos están en crisis y nosotros no...seguro allá todo está peor", piensan ahora estas personas. Muchos inmigrantes que viven en Europa, a su vez, retornan a sus países de origen por la misma razón (esperando allí encontrar una mejor situación).

¿En qué beneficia esta creencia a los mercados financieros y las multinacionales que operan a nivel global?

- Cuando más dura se perciba la crisis, mayor será la recuperación (efecto rebote de las bolsas) y por lo tanto las ganancias.

- La suba en el consumo interno (y externo) en los países en desarrollo y no afectados por la crisis, que ya mencionamos, y por lo tanto, más ganancias otra vez.

- La ayuda o "rescate" a los bancos con dinero público, ya que los gobiernos están en el mismo barco que los bancos, se facilita si la crisis se siente como una crisis de supervivencia por parte del ciudadano real.

¿Por qué funciona este marketing de la crisis?

De lado de los países en vías de desarrollo, subdesarrollados, no tan ricos (o como cada uno guste llamarlos), puede ser que lo que produzca este efecto sean las ganas de que se cumpla esa profecía no escrita para con Europa del "ya les tocará a ustedes los que nos tocó vivir a nosotros y vendrán pidiendo ayuda". Del otro lado, del lado de los países ricos, desarrollados, no tan pobres (o, una vez más, como a usted le guste definirlos sin herir sensibilidades) quizás ocurra porque muchos olvidaron ya lo que es una crisis de verdad, una crisis de supervivencia (como me gusta llamarlas) o sientan lo que están viviendo como lo peor que experimentaron hasta ahora (y al menos en el plano teórico, con razón, los que no vivieron las crisis de guerra y postguerra anteriores).

O quizás sean también los intereses que, de un lado y del otro, se ven beneficiados por la creencia de que la crisis europea es como las crisis sudamericanas, centroamericanas, asiáticas, africanas y caribeñas...algunas veces crisis "de por vida" consecuencia de indices de pobreza estructurales. Son los intereses gubernamentales, de las multinacionales y de los mercados financieros, a los que por varias razones les viene bien este estado de cosas, como esperamos haber dejado demostrado.

O puede que (poniéndonos más filosóficos) este marketing funcione por satisfacer esa extraña necesidad del hombre de querer que otros sufran lo que el sufrió, producto de la envidia, o incluso de creer que a él mismo le tocará sufrir lo que otros sufrieron en su momento, producto de la culpa de vivir bien cuando otros no lo hacen. Esa necesidad de creer que el destino es en alguna medida justo (equilibrado, en realidad) e invierte los papeles de víctimas e inocentes (o de víctimas y victimarios, según algunos) por lo menos de vez en cuando. Esta explicación es la más triste me parece, pero por alguna extraña razón también me resulta muy convincente y, lamentablemente, es también a la vez compatible con las anteriores.



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