La trampa de las redes sociales (V)


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Federico Ferrero

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Las redes sociales como potencial riesgo para la democracia

Para algunos afirmar que las redes sociales pueden ser también un riesgo importante para la democracia puede sonar totalmente "loco", ya que se nos bombardea en los medios de comunicación diciendo que las redes sociales son las que "posibilitaron los grandes movimientos de liberación", "evitar delitos" y cosas por el estilo. Y si bien esto es en parte cierto, también lo es que (como dijimos anteriormente) la red social en principio es moralmente neutra...ni buena ni mala...pero sólo en principio.

Si la red social es similar a un envase o un estadio de fútbol, esta puede "llenarse" con algo bueno o hacerlo con algo malo, y lo mismo puede decirse del objetivo que tenga la gente que se concentre en el estadio, puede ser gente que persiga un movimiento democrático, o gente que forme parte de una manifestación fascista, por ejemplo. Si bien se suelen limitar "por contrato" actitudes violentas, discriminatorias, etc. en las redes sociales, lo cierto es que en la práctica son inevitables (cualquiera lo puede comprobar).

Al mismo tiempo, los dueños de las redes sociales pueden poner en jaque su pretendida neutralidad.

Desde el momento en que cada vez más ciudadanos se concentran en estas redes, los gobiernos pasan a verlas como un potencial problema de estado, y por lo tanto intentan regularla y controlarla al mismo tiempo. Esto pone a las redes sociales de internet en un precario equilibrio entre el dominio ejercido sobre el contenido por una empresa privada, y el ejercido por los gobiernos, para controlar a esa empresa e indirectamente también a sus ciudadanos.

Así, bien puede ser una red social un medio antidemocrático de control al estilo del Gran Hermano: una herramienta para la limitación de la libertad, dependiendo de la calidad democrática del gobierno que las intente o logre efectivamente controlar.

Mas sutilmente, la red social continua una tendencia de "estrechez mental" similar a la que ciertos sistemas informáticos (Windows) optaron por necesidad: la de elegir entre "aceptar" o "cancelar", entre "a" o "b", cuyo mayor exponente es el "me gusta" o "ya no me gusta". ¿Y qué pasa con las infinitas opiniones intermedias propias de aquel que quiere convertirse en un usuario realmente libre? (Linux). No es lo mismo elegir o votar, que ser libre. Ser libre siempre implica la tolerancia de medias tintas.

Este sistema, por tanto, no es plenamente democrático, y de hecho es similar a los sistemas democráticos por votación que existen en el ámbito político. La votación entre "a", "b", etc. es un gran sistema frente a aquellos que ni siquiera permite elección a los usuarios y ciudadanos (dictaduras), pero es una forma de democracia más fácilmente manipulada y limitada en comparación (por ejemplo, y siguiendo con el símil político) a aquellas donde el referéndum o plebiscito continuo permite votaciones sucesivas ante opciones diversas, en función de los cambios que se van dando, consultando continuamente.

Las redes sociales de internet como herramienta

Por todo lo anterior, está claro que si bien hay cada vez más presión social para que el que no tenga una cuenta en una red social de las más reputadas se cree una, no hay ninguna obligación ni necesidad de hacerlo y (al mismo tiempo) tampoco existe la obligación de huir de ellas como si de la peste se tratara. Pero cuanto menos hay que ser cautelosos y tener bien claro que si interactuamos en ella, todo lo que ahí escribimos será utilizado por terceros, todo lo que ahí subimos lo "cedemos" a otros, y es limitadamente o totalmente público, conocido por la empresa y por uno o más gobiernos, fuerzas de seguridad, etc., al menos en potencia.

En Andinia utilizamos a las redes sociales, disponemos de una cuenta de Facebook de empresa, una de Twitter y una de Sonico, por ejemplo. Pero teniendo en cuenta todo lo que en este artículo explicamos, lo hacemos de forma limitada: exponemos allí la información básica de lo que hacemos, para que más gente pueda conocernos, pero no hablamos de lo que estamos haciendo a cada momento, ni subimos contenido, o lo hacemos de forma muy limitada, enlazándolo hacia las páginas de nuestro sitio web o de terceros que comparten sus ingresos con nosotros (como Google o Youtube, a través de sus programas de socios y publicidad) en donde tenemos realmente todo nuestro contenido.

La razón es simple: no queremos perder nuestra privacidad, ni regalar nuestro trabajo y nuestro esfuerzo a terceros, y ya que trabajamos gratis por placer (porque normalmente lo hacemos, ya que no ganamos casi dinero con esto) preferimos que ese trabajo reporte un valor agregado, una riqueza, un capital sobre el que al menos tengamos pleno derecho de uso, de poder compartirlo con otros (con usted, que lee este artículo) con toda libertad y sin ninguna limitación más allá de la que nos auto-impongamos nosotros mismos según nos parezca bien.

Sirva lo anterior como una opinión y actuación con la que pretendemos hacer reflexionar aquellos que pasan horas "trabajando" para las redes sociales en internet. Para que piensen que podrían estar haciendo eso mismo para ellos mismos, a cambio incluso de algo de dinero, o al menos a cambio de tener un poquito más de autosuficiencia, la base para poder hacer algo más sobrevivir en la sociedad actual.



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