Actuación ante el desacato a la autoridad en actividades extremas y de riesgo (II)


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Federico Ferrero

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La autoridad competente

No es lo mismo tener autoridad, que ser la autoridad competente. Esta deferencia que va a más allá de un simple juego de palabras, puede influir y causar incidentes en el contexto de actividades de riesgo, cuando no se tiene en cuenta quién es el que realmente ostenta la autoridad real en un contexto dado.

Tomemos como ejemplo un accidente aéreo real. El 10 de abril de 2010, un Tupolev Tu-154 del 36º Regimiento de Aviación Especial que llevaba al Presidente de Polonia Lech Kaczynski y a otras personalidades políticas importantes de ese país, se estrelló en la base aérea de Smolensk cercana a Smolensk (Rusia), muriendo todos los pasajeros a bordo. La investigación de la caja negra descartó un fallo en el aparato, postulando como la causa del accidente la desobediencia del piloto a la torre de control del aeropuerto militar de Smolensk (Rusia) negándose a abortar el aterrizaje por la meteorología adversa en la zona. [1]

Según se especula "sotto voce", el piloto habría desobedecido por sucumbir a las presiones del entonces presidente polaco para aterrizar a toda costa, aún en contra del criterio de los controladores aéreos de la torre de control del mencionado aeropuerto militar. Aunque esto no fuera cierto en la realidad, lo aparentemente indudable según la investigación del accidentes, es que el accidente fue producto del desacato del piloto a las autoridades aéreas del aeropuerto y (probablemente también) a no imponer su propio criterio profesional por sobre las presiones a las que estaba sometido.

Este caso es suficientemente esclarecedor por sí mismo como para hacer mayores comentarios al respecto, pero igualmente cabe recordar el hecho de que un piloto de una aeronave es la mayor autoridad dentro de la misma, incluso por sobre cualquier autoridad política o militar. La razón es simple: de su pericia y sus decisiones depende la vida de todos abordo y, por lo tanto, él es el último responsable. De la misma forma, tiene que subordinarse a una serie de normas aeronáuticas y de tráfico aéreo, sobre todo en el momento en un espacio aéreo controlado y cuando va a despegar o aterrizar, acatando las órdenes de la torre de control en todo momento. El que un piloto no obedezca la denegación de un aterrizaje, mientras que sí haga caso a lo mandado por autoridades políticas no cualificadas en asuntos aeronáuticos, sería un claro ejemplo de las consecuencias directas de no acatar las órdenes de las instituciones y/o personas técnicamente facultadas y legalmente autorizadas para hacerlo durante actividades de riesgo por sobre las presiones de autoridades no competentes, y de que esto puede acarrear de forma directa accidentes graves con consecuencias fatales.

A presiones como estas puede verse sometido en algún momento toda persona con un cargo de responsabilidad expuesto más o menos a un público o grupo de personas menos cualificadas, sobre todo cuando entre estas hay algunas que creen disponer de una autoridad supuestamente "superior", aunque esta en realidad sea en otro ámbito diferente al de la materia que compete al responsable de la actividad de riesgo en cuestión.

Por ejemplo, es bastante normal que quieran imponerse criterios no cualificados sobre la decisión de un guía de montaña durante una expedición por parte de montañistas con mucha experiencia como tales, pero no como guías, y siguiendo criterios de supuesto conocimiento personal, o simple comodidad, cansancio, competitividad o ambición, como podría ser el querer coronar un pico a toda costa pese a los indicadores meteorológicos desfavorables, el no querer montar un campamento porque se quiere descansar cuando el tiempo apremia ya que cae la noche, el comer más comida de la que puede permitirse en función del racionamiento diario de las provisiones de la expedición, y un largo etcétera ante el que el guía de turno deberá hacer valer su opinión o criterio en función de su autoridad, si es que quiere seguir ostentando la responsabilidad ante el grupo que lidera.

Es más, hay que tener claro que la responsabilidad no sólo va dada por la experiencia en la materia, sino, precisamente, por el compromiso que se tiene de antemano para ejercer dicha responsabilidad. Es decir, y volviendo al ejemplo aeronáutico, si en un avión hay un piloto que lo vuela, y otro piloto, pero que va como pasajero, el responsable (por mucha pericia que tenga el pasajero-piloto) es el piloto real, ya que es él quién está a cargo del aparato y, por tanto, el que tiene ostenta la autoridad competente. Por supuesto que el responsable puede equivocarse, pero incluso así, es el que tiene que tomar las decisiones, y por eso nunca (y en condiciones normales) no se le puede privar de ese privilegio contra su voluntad, ya que luego será él el que tendrá que dar explicaciones, y no aquellos que tomaron la responsabilidad "ad hoc" y sin que nadie lo llamara.

Notas:
[1] Fuente: Wikipedia.



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