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Física de la natación (II)



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Esto se vio claramente al autorizarse el uso de trajes de natación de cuerpo entero en las competiciones oficiales, lo que hizo que todos los tiempos bajaran radicalmente. Esto trajes no sólo disminuyen la resistencia de rozamiento o fricción antes mencionada, sino que agregan flotabilidad al cuerpo, dejando al nadador más energía disponible para utilizar en pro de un desplazamiento más veloz. Téngase en cuenta que los nadadores disponen de poca grasa, y no les pasa como a esas señoras obesas que a veces se ve en las piscinas climatizadas, que después de tirarse de pie a la pileta salen impulsadas hacia arriba tal que corcho, y se mantienen a flote de una forma extraordinaria...si olvidamos su porcentaje de grasa corporal, claro.

¿Porqué nos desplazamos? Newton respondió a esa pregunta, y aunque Einsten complico un poco la respuesta, nos quedaremos con la primera ya que es más que suficiente para explicar desplazamientos terrestres (aunque en el agua) como son los que se dan en la natación. La ley del movimiento de Newton nos dice que "A toda acción corresponde una reacción de la misma intensidad, y de sentido contrario". Por tanto, empujar agua hacia atrás implica moverse hacia adelante. Lo mismo ocurre al usar los remos de un bote, las palas de un motor fuera de borda, por mencionar vehículos acuáticos, o las turbinas o turbohélices de un avión, si hablamos de desplazamientos aéreos.

Por tanto, en natación, avanzaremos más o menos dependiendo de:

1) - La resistencia que nos oponga el agua.

2) - El nivel de flotación de nuestro cuerpo.

3) - Lo buena que sea nuestra propulsión.

4) - La fuerza que tengamos para desplazar el agua.

El agua siempre nos opondrá resistencia, pero esta será menor cuanto mejor (más eficiente) sea nuestra técnica. Evidentemente, ciertas variables externas imposibles de dominar condicionaran las velocidades que podremos lograr, como ser: si nadamos en aguas abiertas o cerradas, si afecta por tanto la meteorología (viento, frío, etc.) y las condiciones del mar o no, etc.

La propulsión mejorará también en función de lo bueno de nuestro estilo, pero una vez logrado el estilo se incrementará a base de una mayor aplicación de fuerza (siempre que no llegue a degenerar el gesto técnico).

Y la fuerza, evidentemente, hay que entrenarla. La mejor forma: nadar, nadar y nadar.


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