Hábitos benéficos: algo más que teoría


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

Tipos o diversas clasificaciones de los músculos (I)

Tipos de fibras musculares

Tipos de contracciones musculares

Las fases del proceso de adquisición de técnicas deportivas en niños (I)

Biomecánica humana: análisis de la acción psicomotriz (I)

Productos y servicios relacionados

Equipos e indumentaria deportiva

Con saber algo no es suficiente, esa sabiduría debe incorporarse a la práctica de forma tal que ya no necesitemos siquiera pensar en ello para actuar en consecuencia. En la actividad deportiva esta máxima se cumple a rajatabla. Una cosa es saber lo que es bueno, y otra "olvidarse" de llevarlo a cabo en tiempo y forma.


Andar en bicicleta es una buena forma de calentar.

Un ejemplo clásico lo constituye el "calentamiento" y la "vuelta a la calma", antes y después de la actividad física, respectivamente. Si uno se olvida de, por ejemplo, empezar lentamente cuando comienza una actividad física por naturaleza intensa, dando el tiempo suficiente para que nuestros músculos de "despierten" (por decirlo metafóricamente), los resultados pueden ser desde un bajo rendimiento durante nuestra sesión, hasta una peligrosa lesión que nos deje parados por mucho tiempo.

Lamentablemente, muchas veces es normal ver a maestros que dan cátedra en deporte, o en cualquier otra actividad, pero que no predican con el ejemplo. Su teoría de lo saludable y las buenas maneras en una actividad o doctrina determinada no se corresponde con la práctica de su vida diaria. Su sabiduría es quizás la correcta, no así sus hábitos. Y así pagan por no haberse aplicado el cuento que tanto pregonan a los demás, paradojas de la vida.

Hacer de la teoría un hábito incorporado a la práctica es, en mi modesta opinión, lo que diferencia una actividad intelectual sin contacto con la realidad, de una verdadera forma de vida. Las formas de vida, por definición, están compuestas de hábitos que realizamos por convencimiento, no por inercia. Así, la forma de vida elegida es también lo que diferencia a (algunos) seres humanos con su capacidad volitiva, del resto de los animales (o al menos eso suponemos), incluyendo a la mayoría de los seres humanos que actúan de acuerdo a sus instintos, si mucha capacidad de elección.



Búsqueda rápida

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo



Otros

Artículos Directorio Tienda Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com