Adaptaciones cardiovasculares al ejercicio físico


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

La ley del umbral del estímulo

Medición de la frecuencia cardíaca (FC) o pulso

Supercompensación y mejora del estado físico

Propuesta didáctica aplicada al deporte

Las fases del proceso de adquisición de técnicas deportivas en niños (I)

Flexibilidad, salud y edad

Iniciación deportiva: ¿a muchos o a un sólo deportes? (I)

Métodos de trabajo en el aprendizaje y la educación física (I)

El feedback o retroalimentación en la educación física

La motivación de los Juegos Olímpicos

Productos y servicios relacionados

Equipos e indumentaria deportiva

Las adaptaciones cardiovasculares al ejercicio físico dependen del tipo de ejercicio.

En el caso de los ejercicios anaeróbicos (es decir, ejercicios de mucha potencia o gran intensidad e isométricos), vemos que la presión arterial sube junto con la resistencia periférica (por la presión de los músculos contra los vasos sanguíneos) al igual que la frecuencia cardiaca. Es por eso que los ejercicios anaeróbicos no son recomendables para individuos sedentarios o hipertensos, ni tampoco debe realizarse durante los mismos la maniobra de Valsalva.

En el caso de los ejercicios aeróbicos, el tema es un poco más extenso y complicado de explicar. Existen tres aspectos o tipos de adaptaciones cardiovasculares de las que hay que hablar:


1 - El aumento del gasto cardíaco.
2 - La vasodilatación de zonas activas y la vasoconstricción de las zonas inactivas a nivel muscular.
3 - El aumento de la presión o tensión sanguínea.


El aumento del gasto cardíaco

1 - El gasto cardíaco (normalmente indicado con la variable Q o las siglas VMC) indica la velocidad con la que el corazón expulsa la sangre, y se determina gracias al los valores de la frecuencia cardiaca (FC) y del volumen sistólico (Vs). La fórmula por la que se expresa es Q = FC.Vs Se considera que los valores normales son:


- de 5 a 6 litros p/minuto, tomados en reposo y en la posición de cubito.
- de 20 a 25 litros p/minuto, en ejercicio.
- de alrededor de 35 litros p/minuto, en ejercicio para deportistas de resistencia o de fondo.


Para entender porqué esto es así, hay que comprender cuales son los valores normales tanto de la frecuencia cardiaca (1.1) como del volumen sistólico (1.2).

1.1) - Respecto de la frecuencia cardiaca, hay que saber que los valores medidos varían con:


- La edad. En el nacimiento rondan las 120 pulsaciones p/min., y después van bajando hasta estabilizarse en la adultez, oscilando alrededor de las 70 pulsaciones p/min. en individuos normales (sedentarias) y dependiendo siempre de los otros factores.
- El sexo ((¡¡y no me refiero a si tiene mucho o poco :D !! )). Las mujeres tienen entre 5 y 10 pulsaciones que los hombres a iguales condiciones de edad y peso.
- La posición espacial. Estando sentados las pulsaciones son de alrededor del 10% más altas que estando acostados, y estando parados un 20% más. Las también pulsaciones suben si se elevan los brazos.
- Los movimientos respiratorios. Durante la inspiración la frecuencia cardiaca sube, durante la espiración baja.
- La temperatura ambiental. El calor aumenta las pulsaciones.
- Las emociones.
- Los estímulos de alarma visuales o acústicos (sobresaltos).
- La digestión, que aumenta las pulsaciones, sobre todo después de una comida abundante.
- El sueño. Durante el sueño las pulsaciones pueden disminuir hasta alrededor de 10 p/min.

Suele hablarse también de frecuencia cardiaca máxima, frecuencia cardiaca de reserva y frecuencia cardiaca de entrenamiento.

1.2) - Respecto del volumen sistólico, primero hay que definir que con esto nos referimos a la cantidad de sangre que impulsa el corazón en cada latido en función de la potencia del ejercicio o esfuerzo. Existen por tanto distintos valores normales de volumen sistólico:


- Vs en reposo: entre 70 y 80 ml/ p/latido
- Vs máximo: alrededor de los 200 ml/ p/latido


El volumen sistólico aumenta casi al máximo durante los primeros momentos de ejercicio, y esto sucede independientemente de que se trate de un ejercicio llevado a cabo por una persona desentrenada o por un deportista de elite. Luego continua hasta el máximo en función del a intensidad del ejercicio para mantenerse al máximo durante prácticamente todo el mismo.

La vasodilatación de zonas activas y la vasoconstricción de las zonas inactivas a nivel muscular

Respecto de la vasodilatación de las zonas activas y la vasconstricción de las zonas inactivas hay que mencionar que:


- El flujo sanguíneo muscular local puede aumentar hasta 12 veces los valores medidos en reposo.
- El flujo coronario aumenta proporcionalmente a la intensidad del esfuerzo, alcanzando valores 4 o 5 veces más altos de los tomados en reposo.
- El flujo cutáneo al comienzo del ejercicio se restringe a la demanda de los músculos activos, pero después del ejercicio aumenta significativamente en todo el cuerpo por necesidades de termorregulación.
- El flujo sanguíneo renal baja de forma leve cuando el ejercicio es suave, y de forma pronunciada cuando es intenso.
- El flujo sanguíneo esplánico (visceral o digestivo) se reduce de forma proporcional a la intensidad del esfuerzo realizado (una de las razones por las que puede darse una hidrocución al nadar tras una comida abundante).
- El flujo pulmonar aumenta para potenciar el intercambio gaseoso (O2 por CO2).


El aumento de la presión o tensión sanguínea

La presión o tensión sanguínea hace referencia a la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Podemos distinguir entre la presión sistólica y la diastólica.

La primera, la presión sistólica, hace referencia a la presión o la fuerza que ejerce la sangre sobre las arterias en la fase de sístole (cuando el corazón expulsa la sangre). La segunda, la presión diastólica, hace referencia a la resistencia periférica que se ejerce a la sangre, es decir, a la facilidad con la que la sangre llega a los lugares del cuerpo más alejados del corazón durante la diástole (entrada de sangre sin oxígeno al corazón).

También se habla de presión diferencial, es decir, de la diferencia entre la presión sistólica y la diastólica). Esta es indicativa de la capacidad que tiene un individuo para mantener un ejercicio durante una actividad determinada. Hablamos sobre como se comporta la presión sanguínea durante el ejercicio en este artículo.

Se considera que los valores normales de presión sistólica son de 120 milímetros de mercurio en reposo, mientras que los de la diastólica son de 70. A partir de los 140 a 190 se habla de hipertensión (presión alta) como una enfermedad o afección. Mientras que si los valores son 50 a 100 o menores, se habla de hipertensión (presión baja).



Búsqueda rápida

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo



Otros

Artículos Directorio Tienda Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com