1000 y 1 cosas que se pueden hacer al aire libre, segunda: mirar conejos y liebres libres pasar


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Federico Ferrero

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Una vez me encontraba en una salida al aire libre que una asociación ornitológica había organizado para observar aves acuáticas en Cáceres, Castilla la Mancha, Madrid, y ocurrió algo muy curioso...


Aquí vemos una liebre europea (Lepus Europaeus) filmada en la Araucanía y Patagonia

Habíamos parado para comer en una lomita desde la que se veía una laguna, cuando a toda velocidad pasaron dos conejos corriendo, describiendo una curva cerrada sin parar al encontrarse con nuestro grupo numeroso. A los dos segundos se perdieron en la lejanía. A los 15 segundos pasaron casi tan raudos pero más torpes, dos galgos que las perseguían, pero al encontrarse con nosotros se distrajeron y frenaron, lo cual les hizo seguir la pista. La gente irrumpió en un aplauso general por el triunfo de los conejos justo cuando llegaban más atrás los cazadores dueños de los perros. Cosa entendible teniendo en cuenta que todos estábamos ahí para realizar una actividad al aire libre y relacionada con el medio ambiente, y no estoy hablando por supuesto de la caza como "deporte", aunque sea, como en este caso, de una especie criada para eso en muchos cotos de caza españoles, como es el conejo.

Otra vez me encontraba subiendo una montaña en los antes patagónicos y me sorprendió un movimiento brusco a mi derecha: una liebre (¿patagónica o europea?) corría como alma que se lleva el diablo, casi no la pude apreciar. Por la misma zona (kilómetros más, kilómetros menos) unos 8 años después tuve la oportunidad de ver a otra (¿o la misma?) liebre, de la que más de una vez vi huellas en la nieve que se adelantaban a nuestros pasos.

En este caso me premió el hecho que reza en el refrán "a quién madruga dios lo ayuda", porque tras salir de mi refugio al amanecer, y mientras me dedicaba a evacuar mi vejiga en silencio disfrutando del sonido matutino de los pájaros combinado con el de los arroyos de deshielo, tan típico de los lugares vírgenes de la Araucanía y Patagonia, puede apreciar para mi sorpresa, a unos 50 metros, a una liebre común o europea (Lepus Europaeus), [1] competidora de la liebre patagónica o mara (Dolichotis Patagonum - Salinicola) [2] que se dedicaba a comer tranquilamente en el límite entre el achaparrado bosque de lengas que tenía en frente, y la piedra en donde se encontraba nuestro refugio-laberinto.

La liebre no se percató de mi presencia, por lo que esta vez incluso me dio tiempo a sacarle fotos y filmarla. Por si fuera poco, al otro día ocurrió exactamente lo mismo y en el mismo lugar: los animales son bichos de costumbres, muchos comen a determinadas horas del día y en un territorio circunscrito...cosa que a veces trae su perdición.

La mara o liebre patagónica no tiene parentesco con liebres y conejos, es un mamífero roedor [3] mucho más grande que las liebres y conejos comunes (los especimenes adultos pesan más de 16 kg, contra los 7 u 8 de estos últimos). Precisamente la liebre europea, como puede deducirse por su nombre, fue introducida en América del Sur para poder cazarla, y es (por culpa del hombre) indirectamente responsable de que la liebre patagónica o mara esté retrocediendo como especie que ocupa el mismo nicho ecológico entre la Pampa y la Patagonia. Por suerte para la liebre, yo no era un cazado, sino simplemente un explorador amante del aire libre, y sea una especie endémica o no, era un placer observarla comportarse sin miedo, algo raro en una liebre cuando el hombre anda cerca.

Notas:
[1] Además de la liebre Lepus Europaeus, existe una liebre que muda su pelaje y que vive en la zona de Escandinavia y la Cordillera de los Alpes, llamada liebre polar, ya que al mudar su pelo queda totalmente blanca para poder camuflarse en el paisaje invernal.
[2] La mara o liebre patagónica tiene dos variedades, la grande o mayor (Dolichotis Patagonum) y la menor (Dolichotis Salinicola) que se diferencian el hábitat en el que viven. En la Araucanía y Patagonia (Sur de Argentina y Chile) y el Chaco (Norte de la Argentina) viven ambas, pero también en el Noreste de la provincia de Buenos Aires. Viven en madrigueras construidas por ellas o no, pueden pesar más de 16Kg, miden alrededor de 70 centímetros de largo sin contar la cola (otros 5 cm) y las orejas rondan los 10 cm. En realidad la mara no es una liebre, sino un roedor.
[3] La liebre común o europea y el conejo, pese a lo que pueda creerse, no son roedores. Son especies pertenecientes a otro orden, los lagomorfos (lagomorpha).



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