Educación básica para niños (I)


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Federico Ferrero

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Hay ciertas actitudes educativas básicas que no es muy difícil que los padres, y cualquier otra persona que lleve adelante la educación de los menores, consideren y apliquen para educarlos mejor.

Curiosamente, estas virtudes que deben tener los educadores también son las básicas de un buen líder, jefe, etc. ¿Será porque un padre o un profesor tienen que ser un buen líder para su hijo? Por lo menos es seguro que tiene que ser una fuente de disciplina y autoridad que se gane su respeto sin forzarlo, y donde él pueda compararse, y si es posible tenerlo como ejemplo.

Estas medidas serán más fáciles de llevar a cabo y más efectivas si se le enseñan o acostumbra a los chicos desde el principio de su educación, y coherentemente a todos los niveles (familiar, escolar, deportivo, normas y costumbres, etc.). Contrariamente, si no se tienen en cuenta, pueden transformar a un chico en un perfecto maleducado (en el sentido literal de la palabra). Hablo de las siguientes normas:

1) - Ser sincero y cumplir con la palabra.

2) - Nunca dejar ganar a un chico por capricho.

3) - Si se dice algo claramente, no hace falta repetirlo.

4) - No acostumbrarlos a acatar ordenes autoritarias ni a atender solo a altos niveles de voz.

5) - Respeto por los que corresponde, no sólo por una sola fuente de autoridad.

1) - Ser sincero y cumplir con la palabra.

Lo peor que se puede hacer son promesas falsas con el fin de lograr que el chico haga algo en un momento dado. Los chicos tienen muy buena memoria, y si después el padre no cumple irá perdiendo su credibilidad. Por muy dura que sea la verdad (un simple "NO" sin endulzarlo con mentiras) hay que decirla desde el principio, sin tampoco enmascararlo con razones fantasiosas para esquivar una posible rabieta. Ejemplo: si se tiene que ir de un lugar (juega con sus amigos y se hace de noche, por ejemplo), no se tiene que ir porque "viene el monstruo", sino porque es hora, explicado para la mentalidad de un niño pero sin inventar otras razones ni prometerle algo para que se vaya, porque puede que no podamos cumplir con esa promesa, o que en algún momento ya no tengamos promesas para ofrecer, y el chico "sin combustible" o sin "futura recompensa" ya no se mueva...



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