La decadencia física y mental del ciudadano (II)


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Federico Ferrero

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Ahora, todas las leyes anteriormente mencionadas tienen que tener algún sentido, un objetivo, una razón de ser (¿equilibrio para qué? ¿eficiencia para qué? ¿confort para qué?). Y tal como se definen, se puede decir que están pensadas para una sola acción mecánica inmediata: para el movimiento.

En efecto, el movimiento depende en todo momento del equilibrio (reequilibrio), y para que este dure lo más posible, de la eficiencia o economía (conservación del cuerpo y la mente sana en el tiempo garantizando la energía), y, finalmente, para poder enfrentarse al medio sin perecer es necesario el confort o descanso en alguna medida, recuperarse para poder seguir; adaptarse ante la advertencia (dolor) de agresiones externas o internas (enfermedad, patología) para poder sobrevivir.

El movimiento es la razón por la que el ser humano piensa. Está probado que el desarrollo motriz es el responsable del buen desarrollo psíquico: nos movemos para poder vivir, para (en los inicios) agarrar la fruta del árbol, correr a la presa, etc. También para perpetuar la especie hace falta movimiento (sexo), para comunicarse, para atacar y defenderse y, en definitiva, como dije, para sobrevivir.

O al menos esa era la "idea original" para la que parece haberse "pensado" el cuerpo. Pero viendo la vida del ciudadano, podemos pensar que la naturaleza es sabia, pero un poco lenta...está definitivamente desactualizada...¿o los desactualizados somos nosotros?

Desequilibrio

Esto significa una sola cosa: desequilibrio. La primera ley (equilibrio) se rompe en beneficio de la segunda ley (confort).

El ser humano necesitaba sentir confort, necesitaba no sufrir, necesitaba comodidad durante los breves momentos que pasaba frente al fuego en su cueva o en su refugio. En las pocas horas que dormía, porque el resto de la noche estaba tenso, de guardia, cuidando de no sucumbir ante otros predadores. Y durante el día tenía que cazar, tenía que cultivar o recolectar. Tenía que criar a sus hijos (¿escuela? ¿qué es eso?), tenía que atacar o defenderse para sobrevivir. En suma, desde el punto de vista fisiológico, tenía que gastar MUCHA energía en conservar su energía, y en proveerse de energía. Tenía que moverse para poder seguir moviéndose. Esa era su vida, su plenitud "automática". Porque no tenía muchas otras opciones, solo disponía de un confort primitivo que, naturalmente (nunca mejor dicho), no iba en contra de su forma de vida.

Pero de a poco (porque la historia moderna es, a escala biológica, muy corta), el confort moderno, la comodidad ciudadana hace su aparición de la mano de la tecnología. Y después, potenciada por la mano del poder adquisitivo (se tiene mucho, y lo que se tiene, por tanto, se valora poco).

Quizás lo que ocurre es que esta ley del "confort" debería llamarse en realidad ley de la "recuperación", del descanso. Porque el descanso está pensado en función del movimiento y la energía. El no dolor es simplemente una herramienta para lograr el descanso. Durante el descanso el cuerpo se recupera, asimila el esfuerzo físico realizado y "supercompensa" sus capacidades físicas.

Pero el descanso en exceso, el no dolor en exceso, lleva a todo lo contrario: el físico se estanca. El descanso deja de ser descanso, y pasa a ser "comodidad". La comodidad surge y se retroalimenta a su vez con el "conformismo". La supervivencia implica un ansia de superación continua, conformarse se traduce en vivir peor o perecer antes.



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