La supervivencia del ser humano mediocre (I)


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Federico Ferrero

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Lejos de ser una fuerza pasiva, los seres humanos mediocres sobreviven usando la inteligencia para perpetuar su comodidad y su ignorancia, sin aportar nada que realmente valga la pena ni a sí mismos, ni a otros, ni a la sociedad en general.

Mediocre es aquel que aplica sus esfuerzos en proveerse de medios para no esforzarse, que gusta de la comodidad, que usa o abusa de las drogas y otras formas de placer y escapismo en exceso, o como única motivación en su vida. Aquel que en el ámbito de las relaciones humanas tiende a la trampa y el engaño, al timo, a la estafa o al "cuento" (a la "viveza criolla", a la "picaresca española", etc.) como técnica de supervivencia aplicada a hacer de su vida un paso por el mundo sin compromiso ni responsabilidad alguna, sin ética con tal de salirse con la suya, sin capacidad de sufrimiento, ni tampoco lealtad alguna cuando las cosas se ponen realmente feas para los que se supone que son sus amigos, compañeros, etc. Personas que se "transforman" rápidamente (muestran la hilacha, su verdadera cara) en traicioneros, paso anterior a la cobardía y la falsedad habituales que los enmascaran. En resumen, mediocres son las personas que no son dignas de confianza debido a su vulgaridad, por no poseer la más mínima pizca de nobleza o valor real en su sangre.

A nivel grupal por lo tanto, una persona mediocre es el peor compañero que podríamos tener dentro de un grupo o equipo, sobre todo en uno dedicado a la supervivencia o que enfrenta una emergencia, o aquellos en que la actividad a desarrollar sea riesgosa o peligrosa (deportes extremos, exploración en lugares remotos, durante una situación de lucha o combate reales, durante pruebas o experimentos científicos que entrañen peligros, etc.), porque serán los que fingirán lo necesario para ganar nuestra confianza mientras les haga falta, pero no dudarán en clavarnos un puñal en la espalda cuando ya no les seamos necesarios.

Dicho así, esto puede parecer un poco filosófico y genérico, pero quizás no haya afirmación "hipotética" que cuente con más ejemplos y casos concretos que la demuestren en los hechos que la de la existencia del hombre mediocre. La gente mediocre está por doquier, es aquella que no destaca en cuanto al sentido de su vida, ni para bien, ni para mal. "Destacar" en este caso, no tiene absolutamente nada que ver con ser famoso o un personaje público, con estar a la moda o ser rico, siendo todos estos matices de una personalidad que en principio no hacen que alguien sea o deje de ser mediocre (aunque la mayoría de las veces coinciden con la mediocridad).

Precisamente, lo más lamentable es que el hombre mediocre no es la excepción en el mundo, sino todo contrario: es la norma. Lo raro son los seres humanos que hagan de su vida algo distinto a la media, desde los creadores de cualquier tipo (los artistas, los científicos, los genios) pasando por la gente común y corriente que vive sin mayores prejuicios de forma casi natural o en armonía con el medio ambiente (los campesinos, los aborígenes, los verdaderos ecologistas, la gente de la tierra), llegando incluso hasta los que están del otro lado (por cuestiones patológicas o no), como son los criminales retorcidos, los perdedores a conciencia, malignos y despreciables muchas veces, pero no mediocres.

Así vemos que la mayor desventaja de un gran poder adquisitivo en manos de gente "sin-nada-que-hacer-en-a-la-vida" es que genera seres humanos mediocres en gran cantidad. Sean de clase baja, media o alta no importa; lo que importa es que disfruten de la vida que les marca la publicidad, la moda, el trabajo como engranaje (vivir para trabajar, no a la inversa) porque aprecian los beneficios del consumismo, de "la-tecnología-aplicada-a-la-boludez".

Estas personas son las que priorizan el "aparentar" al "ser". No les importa saber o aprender, sino que parezca que saben o aprenden, y en todo caso hacer lo necesario para tener en los papeles una "prueba" de que así es (aunque realmente así no sea). Muchos caen entonces en la llamada "titulitis", y generan así más riesgo y mediocridad, copiándose siempre que pueden mientras que "estudian", y transformándose así en "profesionales" mediocres que, pese a su título, de cualquier profesión (incluso que implique tener en tus manos la vida o la libertad de otras personas, como políticos, doctores, abogados, entrenadores personales, nutricionistas, guardavidas, etc.), no tienen ni idea de cómo hacer las cosas para (precisamente) salvaguardar su vida o su libertad... Eso sí, tienen bien claro como ganar dinero. Porque sin dinero (sin capacidad de consumo, sin cosas) el ser humano mediocre se siente infeliz (aunque no sabe por qué) y por sobre todo no sabría cómo sobrevivir.



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