El que lea esto no tiene derecho a deprimirse


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Federico Ferrero

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¿Tu mujer te dejó? ¿Te sobran unos kilos? ¿Tu novio te engaña? ¿Su jefe es insoportable? ¿Subió el precio de la hipoteca? ¿Tu suegra no te deja en paz? ¿Tu hijo no te hace caso? ¿No encontrás alguien con quién casarte y formar una familia? ¿Te estás quedando calvo? ¿Tu equipo tiene una mala temporada? ¿Tu familia te toca las...? ¿La ropa no te queda bien? ¿Se te quemó la comida? ¿Te subió el colesterol? ¿Tenés demasiado trabajo? ¿No te va bien con los estudios? Pero, pese a todo y sin embargo, si podés leer esto, no tenés derecho a deprimirte.


Tarzán no se deprimía y vivía en la selva sin nada...¿por qué usted sí?

Pese a que se pretenda universalizar el derecho a navegar por la red, el hecho es que hoy en día Internet es el privilegio de unos pocos, de una minoría. Esto significa que el que lea esto no tiene derecho a deprimirse. El que tiene para comer, el que tiene abrigo, el que tiene una computadora, un ordenador o el acceso a ellos -es decir, tiene la posibilidad de pagarse el acceso a internet y perder ese tiempo en leer opiniones intrascendentes como estas- usted (y yo), en definitiva, no tenemos derecho a deprimirnos. Si además usted puede pagar un psicólogo o un abogado para intentar resolver sus problemas, tiene mucho menos derecho que yo a deprimirse.

No, no estamos diciendo, como afirma la filosofía cristiana, que "siempre hay alguien que sufre más que nosotros" y por eso hay que conformarse. Al contrario, sabemos que no tenemos derecho a deprimirnos porque nuestras posibilidades de ir a más son infinitas. Somos los privilegiados del mundo, y con ese privilegio tenemos el derecho (no a deprimirnos) sino a hacer algo realmente útil y positivo con nuestras vidas, y quizás con la vida de los demás. Porque si hacemos las cosas bien, nosotros, los que tenemos tanta posibilidades (tenemos acceso a internet, tenemos el conocimiento y las herramientas a nuestro alcance), nosotros podemos incluso hacer bien a otros, además de a nosotros mismo.

Y sino, por lo menos disfrutar de un hobbie, un pasatiempo, una afición. Crear algo, disfrutar del ocio (porque nosotros, privilegiados, tenemos ocio también). ¿Llorar? ¿lamentarnos por nuestra existencia? ¡¡Dejemos eso para los que no pueden acceder a internet, porque no se lo pueden permitir!! ¡¡Dejemos esos para los ricos que ven mermados en millones sus arcas debido a la crisis financiera!! ¡¡Dejemos eso para los niños de áfrica siempre tan mencionados, pero nunca en serio!! Ellos, por falta o por exceso, no se pueden permitir leer esto, perder su tiempo en filosofar y en divagar sobre sus amargas y difíciles vidas, como hacemos nosotros.

Nosotros que podemos AHORRAR, nosotros, que tenemos vacaciones y comida preferida, y que tampoco tenemos que preocuparnos por el costo de vivir realmente bien que tienen que enfrentar los millonarios. Nosotros no podemos quejarnos. Nosotros somos la clase media poseída y en extinción debido a nuestras propias bajezas, y no tenemos ningún derecho a deprimirnos. Y el que piense lo contrario, que se pague un psicólogo o un abogado, o que le pida al Estado que resuelva sus problemas, pero que no me dirija la palabra. ;-)



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