La ineficiencia inherente al sistema (III)


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Federico Ferrero

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La obsolescencia programada como sustento de sí misma

De lo anteriormente expuesto se deduce que la obsolescencia programada se sustenta a si misma, en gran parte, desde el momento en que se producen bienes o se ofrecen servicios con una calidad relativamente inferior a la que sería posible y deseable a un costo similar o menor, bajo exigencias de productividad que dependen, evidentemente, de la velocidad de producción. Y esto es así ya que dicha velocidad de producción se mejora no sólo exigiendo más trabajo a los trabajadores por la misma unidad de tiempo, sino que cada vez más se hace gracias a la mayor velocidad de procesos informático-tecnológicos.

Estos procesos tecnológicos dependen de máquinas, de lo que llamaremos genéricamente "computadoras", pero que pueden ser robots, maquinaria, hardware o software que permite el desarrollo de procesos automatizados de cualquier tipo, con mucha más eficiencia y rapidez que un ser humano.

La palabra clave y contradictoria es aquí "eficiencia". La mejora de la eficiencia tecnológica es la que, entonces, posibilita una mayor ineficiencia del sistema económico en sí, basada en una deficiente calidad del "producto" final, ya sea en forma de bienes o servicios.

En resumen, y sin tanta alharaca lingüística: se produce más pero no mejor (variedad, misma porquería con distinto color), y se hace porque se mejoran la eficiencia automática de la producción. Pero estas mejoras, contradictoriamente, generan mayor cantidad de un producto final de mala calidad relativa que anulan todo progreso socieconómico y cultural del ser humano.

La velocidad como sinsentido evolutivo

Ahora, paremos un momento y preguntémosnos ¿sirve de algo al ser humano que las computadoras sean más y más rápidas? La respuesta de un empresario sería: mayor productividad. Ya que sin duda el sistema de producción mejora debido a la mejora de velocidad de cálculo de las computadoras. ¿Pero cuál sería la respuesta si tuviéramos en cuenta las consecuencias sociales de una mejora de la velocidad de cálculo?

La velocidad de cálculo de las computadoras no es una mejora en sí misma, ya que en la práctica constituye un retroceso de la actividad cerebral humana, debido a que cada vez más y más personas dejan de pensar y actuar, descargando algunas de las tareas que antes hacían por sí mismas en máquinas cada vez más eficientes. Digo "en la práctica" y "cada vez más personas", porque ni todos usan las "computadoras" (el término en sentido amplio, como lo definí más arriba) de forma idiotizante, ni necesariamente debe ser así, y además es evidente que se pueden hacer cosas con las computadoras que antes eran simplemente imposibles. Pero desde el momento en que la mayoría de las personas son ignorantes y mediocres por definición [1] debemos asumir que en la práctica estas personas descargaran las pocas habilidades intelectuales e incluso físicas que poseen, en las máquinas que la tecnociencia les ofrece, compradas con el dinero fruto de su trabajo, y utilizando probablemente el tiempo extra que surge de esa descarga de trabajo en las máquinas, parar trabajar más, y así tener más dinero para comprar más tecnología para poder tener menos tareas que realizar para tener más tiempo para luego invertir ese tiempo en más trabajo y...sí, evidentemente es un círculo vicioso.

Claro, algunos dirán que falta la variable del ocio: el tiempo ganado, se utilizan en actividades de ocio: las computadoras hacen el trabajo, nosotros nos divertimos. Pero el ocio actual (el ocio popular, el ocio que se potencia y se incita desde el consumo) implica comprar productos y servicios, y comprarlos implica dinero, dinero (salvo en el caso de los que lo tienen) implica trabajar, y trabajar implica volver a entrar en el círculo vicioso recientemente mencionado.

La búsqueda de velocidad también inunda el ámbito cultural: se come más rápido porque sino se tiene menos tiempo para servir-producir (fast-food) o porque así se puede comer más, y por tanto consumir más, o (desde el otro punto de vista, el empresarial) generar más ganancias. Nada nuevo bajo el sol, simplemente un incremento de lo que ya en su momento comenzó con la primera cinta transportadora para acelerar la producción durante la revolución industrial.

Todo, por tanto, todo debe basarse en una sociedad cada vez más "rápida". Todo se debe hacer más rápido, la productividad obliga. Incluso en el ocio se oculta el virus de la velocidad: se buscan mayores records, se buscan mejores tiempos, mejores marcas, se necesitan espónsores, , ya que la competitividad excede el ámbito laboral y productivo, invadiendo el ámbito deportivo y el de actividades recreativas de todo tipo (aunque no todas, por suerte). El espíritu es: quien no compite no vive, quien no corre no gana. El tiempo de ocio está bien limitado y circunscripto (gimnasio, sesión), no puede ser espontáneo ni indefinido, ya que existe en función, por y para el tiempo de producción: es su antítesis, sin él, no existe, por definición. Podríamos decir que esto se transmite casi desde el primer momento en que uno nace y la madre tiene un tiempo limitado para permanecer en la sala de parto, so pena de ser desalojada...¿es que no era mejor cuando, antes, se quedaba tendida en el suelo con su bebé, observándolo sin más?.

Notas:
[1] Ignorante y mediocre sin términos que uso sin el menor ánimo peyorativo, sino simplemente constando la realidad de que la mayoría de las personas carecen de educación (son ignorantes) y son mediocres (no están ni por sobre y por debajo de la media en cuanto a aptitudes y destrezas).



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