P. Edronkin

La historia de un juego de aristócratas: el bacará



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El bacará es un juego clásico que fuera inventado ya hace muchos siglos, en momentos en los que Europa dejaba atrás la gran peste negra, el sistema feudal y la edad media. Particularmente después de la catastrófica epidemia del siglo XIV, que acabó con la vida de más de cincuenta millones de personas en unos pocos años - la mitad de la población mundial - la visión de la gente sobre el mundo cambió.

La peste negra fue una combinación particularmente letal de la peste bubónica (Pasteurella pestis) común, que de por sí es sumamente infecciosa y peligrosa, con otras dos variantes aún peores: la neumónica, prácticamente letal en todos los casos, y que se conoce en la actualidad, y una tercera, neurológica y septicémica que no tiene parangón en la historia y parece haber sido única y exclusiva de ese entonces; la enfermedad, que empezara en Asia central y luego se propagó hasta Europa, destruyó las bases de sociedades enteras, su economía y hasta sus fuerzas militares. La gente, desesperada, trataba de buscar toda clase de respuestas al tiempo que también, por todos los medios, trataban de olvidar lo que les sucedía con juegos prohibidos y la sátira novelesca como el Decamerón; la peste negra fue el evento de destrucción masiva de la especie humana más agudo y profundo que se conoce y por supuesto, esta situación precipitó un cambio de paradigma.

Como ocurre muchas veces, las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, los acaudalados y todos los que poseían medios, huían de las ciudades hacia el campo tras observar que en algunos casos la mortandad superaba con creces al cincuenta por ciento de los habitantes de las zonas urbanizadas. En el campo, salvo en algunas regiones aisladas de lo que hoy en día es el este de Alemania y Polonia (Silesia), la plaga no fue menos mortífera, pero los siervos y los hombres libres quedaron totalmente desmoralizados al ver que aquellos líderes que poco antes les golpeaban en las cabezas con tal de quitarles un poco más de monedas en concepto de impuestos, probaban ser los más cínicos y cobardes, cosa que también por supuesto, no parece haber cambiado hasta nuestros días y falta recordar aquella película en la que el Dr. Strangelove analiza de qué manera construir un nuevo mundo después del Apocalipsis para entrever qué es lo que pensaba el ser humano medieval al sentirse abandonado a su suerte.

Ciertamente que esos que huyeron volvieron más tarde a reclamar su anterior poder político, pero las cosas ya habían cambiando, y es gracias al mismo cambio que produjo desde juegos como el bacará hasta la imprenta lo que sacó a Europa de la edad oscura, no gracias a las decisiones políticas sino a pesar de ellas, prueba de que la política no es nada bueno ni provechoso, sino un inevitable hecho de la vida como el estiércol.

En una Europa dominada hasta entonces por el teocentrismo, la desesperanza producida por la peste negra, la falta de respuesta a las plegarias que se hicieron a Dios prácticamente como única solución apreciada en aquel entonces - recordemos que la medicina tenía muy poco desarrollo en la cultura occidental de aquel entonces -, y la huída de clérigos, nobles y monarcas, hizo que la gente adoptara valores diferentes y opuestos a los que existían hasta entonces.

Una vez superada la situación de supervivencia impuesta por la epidemia había que reconstruir la sociedad y era necesario recaudar impuestos: prácticamente lo único que dejaba dinero entonces era el juego y por lo tanto, hasta la propia iglesia se dedicó brevemente a obtener dinero de los juegos de azar y permitió que los naipes y los dados empezaran a florecer abiertamente; y como las trabas morales relacionadas las apuestas y los juegos de azar, a causa de la nueva visión de la población acerca del mundo y la vida que valía la pena empezar a disfrutar en vez de pasarla con rezos inútiles, estos juegos se hicieron extremadamente populares.

Poco a poco fueron emergiendo unos pocos como uno que se desarrolló entre la aristocracia italiana, y que hoy en día conocemos como bacará o baccarat. Este juego fue difundido prontamente por todo el continente europeo gracias a los comerciantes y mercaderes, y es así como llegó a nuestros días.




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