Historia de las organizaciones de ex soldados combatientes en Malvinas (II)


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Jorge Omar Vazquez

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Solo como "Loco Malo"

Le comenté a Drakman que el día 26 de Agosto de 1982 tenía permiso en el Club Italiano. Le di fotocopias de lo que habíamos hecho con los demás compañeros para que se los diera a los pibes de La Plata y le pedí que especialmente los invitase y convenciera de venir el día 26. Que tenían mi teléfono para conversar cualquier cosa o duda que tuvieran. La intención era que participaran y discutieran como los demás.

El día 26 de agosto, a la hora señalada fui al lugar junto con Gustavo (mi hermano). El o mi vieja me sugirió que sería bueno que tuvieras un listado con las personas que van llegando, para ver cuantos periodistas hay y cuantos ex soldados se acercaban y así poder reconocerlos.

Gustavo tuvo esa tarea. Ya empezaban a caer los periodistas y fotógrafos. Entre ellos recuerdo a TUPA de DyN, una señora que venía en representación de Pérez Esquivel, la psicóloga Mónica Despervazquez, y demás diarios, radios etc.

Los ex soldados con los que había discutido el nombre de la organización y sus objetivos, no aparecían por ningún lado. Los de La Plata tampoco. Estaba solo como "loco malo"

Nuevamente la encrucijada. Digo la verdad que dejaba en ridículo no solo a mi, sino al conjunto de los ex soldados combatientes, u omito parte de la verdad y trato de avanzar pese a las dificultades.

Ya se había pasado la hora. Los periodistas estaban inquietos y expectantes. Tome la decisión:

Me presente, Nombre y Apellido, les dije donde había estado en Malvinas. y agregué. "Se formó el Centro de ex Soldados Combatientes en Malvinas de Capital Federal, A continuación di lectura de la Declaración de Principios. Al concluir un periodista pregunto. ¿Vos que sos del Centro y quiénes son los demás integrantes? Dije "soy el Presidente", la segunda parte de la pregunta fue una apelación a "la reticencia de los ex soldados combatientes a presentare en público". Los presentes quedaron convencidos y yo preocupado.

Apenas terminó la reunión llamé a los que habían faltado sin aviso. Nadie se hizo cargo de nada. Algunos no respondían el teléfono. Otros aducían que no habían podido ir. En ese momento asumí que estaba nuevamente solo. Estaba desolado y contrariado, pero no estaba dispuesto a rendirme. No me permitiría otro 14 de junio. Estaba dispuesta a hacer lo necesario para levantar las banderas en las que creía y que en definitiva era lo único que me hacia sentir vivo.

Cuando la noticia del centro sale publicada en los diarios de circulación masiva, los ex soldados se comenzaron al Centro de Ex Soldados Combatientes en Malvinas de Capital Federal (CESCM) que funcionó algún tiempo en nuestro departamento de Sánchez de Bustamante 515, piso 10 de Capital Federal.

Esa convocatoria masiva de ex soldados combatientes me planteaba algunos inconvenientes prácticos. ¿Cómo determinaba quien había estado en Malvinas y quién no? ¿Quién como soldado quien era militar? ¿Quién se había comportado correctamente, quién no? ¿Quiénes venían por convicción, quienes porque informaban a los servicios de inteligencia?

Los primeros en acercarse fueron: Lucio Suárez, Roberto Avalos, Marta Vasallo, José Irazusta, Juan Coronel, el flaco Pur, Macharosky, Carlitos Días, Tripaldi. Creo que ésta fue la primera nómina de compañeros y familiares que se acercaron y comenzaron a militar a partir de agosto de 1982. Con el correr del tiempo se suman Miguel A. Trinidad, Héctor Beiroa, César Trejo y otros que no recuerdo. Los compañeros del Chaco, Córdoba, Rosario y otras provincias cuando venían a Buenos Aires se quedaban a dormir en mi casa. Así comenzó todo.

Estas cuestiones, no menores, mas la forma del nacimiento mismo del CESCM dieron a este una particularidad especial. Su fundador y presidente era quien, en última instancia, aceptaba o no a alguien, porque no había padrón de ex combatientes.

Esa particularidad determinaba que el presidente fijara la línea ideológica y los tiempos institucionales.

La concepción ideológica o doctrinaria del CESCM era:

1.- Aceptábamos a todos los sectores políticos partidarios, participando con ellos de todas las actividades relacionadas a Malvinas a la que nos convocasen. Respetando la particular visión que podían tener sobre el tema, siempre y cuando respetaran nuestra opinión sobre el tema Malvinas y los demás temas que considerábamos de integres.

2.- Sustentaba el CESCM que no debíamos partidizar a las organizaciones de ex soldados combatientes. Pero cada ex soldado tenía la obligación de participar el en partido político de su preferencia y Malvinizarlo. La idea era que en cada partido político, en cada sindicato, en cada ámbito donde estuviese un ex soldado combatiente en malvinas, este asumiera su defensa en busca de consensos a las políticas y temas de debate que proponía el CESCM.

3.- No tratar de conducir a los demás centros de ex soldados combatientes, si ayudarlos a organizarse, coordinar las acciones y permitir que cada uno actuase según su realidad local y sentimientos de los integrantes.

4.- Desde nuestra concepción ideológica sabíamos de la importancia de las fuerzas armadas. NO existe país organizado y pujante que posea FFAA débiles. El tema era que para poder transformarlas en una institución apta, se debía depurar de sus filas a los represores y a los pro yankis, dando lugar a las FFAA nacionales y populares.

5.- Rechazábamos toda posibilidad de integrar las estructuras de gobierno, por entender que no era sano institucionalmente mezclar las cosas. No debíamos ser los ex soldados combatientes quienes debíamos dar las respuestas. Era el Estado Nacional por intermedio de sus políticas quien las debía dar. Aceptar un cargo en el Estado, en áreas relacionadas a los ex soldados combatientes en Malvinas equivalía a asumir el costo que implicaría la "inacción del Estado", esto ha quedado demostrado durante casi estos últimos 15 años.

Mi tránsito de soldados conscriptos a dirigente de una organización no gubernamentales, necesitó el esfuerzo de ir armando un discurso político. Realmente me fue difícil esta tarea. La ausencia de una educación política previa, sumado al desconocimiento histórico de los hechos y sus actores, si bien eran una falencia me permitían acercarme a los mas vastos sectores del quehacer nacional sin ningún tipo de prejuicio.

Nuestra primer movilización la hacemos a la Embajada Norteamericana entre septiembre y octubre de 1982. Recuerdo que era en la parte atrás del zoológico. Le había pedido a Drakman si podía solicitar permiso en la policía para realizar el acto. Ya que suponía que él como dirigente de los Comunistas tenía experiencia en ello. Ya cerca del día del acto le pido que me diera la nota presentada, y aduce que se había olvidado de presentarla. A las apuradas hice una nota solicitando el permiso y la presente en Policía Federal. Me denegaron el permiso porque éramos menores de edad.

Fue tal vez el primer error que cometieron las fuerzas armadas al medir al CESCM. En vez de callarnos la boca, salimos a decir que "Hoy nos prohíben por ser menores de edad, pero no éramos menores para ir a una guerra". En el lugar del acto estaba lleno de policías. El jefe del operativo policial era un flaco de pelo blanco.

Nosotros habíamos convocado a una misa ecuménica. Habíamos sacado fotocopias de salmos y cánticos religiosos para repartir en la concurrencia, los servicios de inteligencia andaban como locos atrás de los papelitos esos que pensaban contenían proclamas subversivas.

Nuestro poder de convocatoria no superaba la cantidad de diez personas y no más de cuatro o cinco ex soldados combatientes. En policías, fotógrafos, camarógrafos y personal de inteligencia había más de 400 personas en el lugar.

El policía a cargo del operativo se me acerca y se disculpa por lo que estaban haciendo. Le respondo que no se hiciera problemas, que nuestro objetivo ya estaba cumplido. Señalando a todos los presentes dije "mira todos los argentinos que juntamos".

En ese momento se estaciona un Taxi, veo que los periodistas se arremolinan a su alrededor. Para mi asombro baja Pérez Esquivel. Yo lo conocía por los diarios y la televisión. Se acerco a nosotros y me abrazo. Desde ya que los periodistas nos sacaron fotos y fueron las que salieron publicadas, con epígrafes alusivos.

Esa marcha me enseño algunas cosas:

1.- No importaba realmente cuántos ex soldados combatientes fuéramos a una movilización, importaba la capacidad de movilizar a los medios de prensa y el mensaje que transmitíamos.

2.- Comprendí que los simbolismos eran más importantes que mil palabras. La foto con Pérez Esquivel graficó y codificó un mensaje. No era el que pretendíamos darle, pero el simbolismo gráfico era tan grande que se robó el mensaje y lo reformuló.

Esto no es una critica a Adolfo, porque él dio muestra permanente de su compromiso con los ex soldados combatientes. Su aparición en el lugar fue una casualidad. El regresaba de ver al Obispo de Neuquén (De Nevares), por eso venia del aeropuerto, nos vio y paro a saludar.

3.- Comprendí no podía confiar en los demás, el "olvido" de Enrique Drakman podría haber significado ir a un acto y terminar en cana, no por decisión propia, sino porque "alguien" se olvidó de un pedir un permiso. En Malvinas esa improvisación nos había costado una guerra y no propiciaría ese tipo de cuestiones.

Analice también que tal vez el "olvido" era una posición política. Ahí comprendí cabalmente que la ausencia de los ex soldados combatientes platenses el día de la fundación del CESCM había sido una decisión política meditada y ejecutada con toda intencionalidad.



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