Historia de las organizaciones de ex soldados combatientes en Malvinas (VII)


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Jorge Omar Vazquez

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Cronológicamente nos estamos refiriendo a una fecha aproximada a fines de julio de 1982, ya que el CESCEM se lanzó formalmente el 26 de Agosto de 1982.-

Tal vez el lector encuentre tedioso esta búsqueda de definiciones de cuestiones que a simple vista parecen obvias. Pero son esas obviedades las que con el correr del tiempo fueron determinado el futuro y características de las organizaciones.

Esta cuestión, de definir claramente como nos reconocíamos los integrantes de la organización fundamente de todo el movimiento de ex soldados combatientes en Malvinas, no es analizado correctamente por muchos profesionales -investigadores, psicólogos, historiadores- que estudian la cuestión de los ex soldados combatientes.

A modo de ejemplo transcribo un fragmento de un trabajo realizado por un profesional cuyo nombre no cito para hacerle un favor, que dice:

"Pensar la vía de la melancolía es pensar con Freud la situación de estos ex-combatientes, pensemos que así como en su mayoría no optaron por ser combatientes, tampoco optaron por dejar de serlo, fueron combatientes bajo orden y ex-combatientes en el mismo registro.

De ida y de vuelta se pierden "la bolsa y la vida", en tanto el honor será reservado a los otros, los caídos, que a diferencia de la marginación a la que ellos serán condenados, la sociedad guardará en su memoria en tanto los verdaderos héroes de la gesta de Malvinas, el "héroe caído" finalmente tendrá la posibilidad de hallar su lugar en el Otro de la cultura.

Entenderemos aquí los caídos en tanto poseedores de ese mérito que le falta al Yo del ex-combatiente para alcanzar su ideal, el sujeto con su tristeza pagará tributo a sus heroicos compañeros abatidos. El semejante se ha quedado nuevamente con toda la gloria"

Cuando el profesional cuando dice "en su mayoría no optaron por ser combatientes, tampoco optaron por dejar de serlo, fueron combatientes bajo orden y ex-combatientes en el mismo registro"

Involuntariamente comete un error cuando afirma que se adquirió o perdió la condición de " combatiente" y "ex combatiente" sin posibilidad de elección y por imperio de una causa ajena a nuestra voluntad.

En estas cuestiones debemos esforzarnos al solo efecto de comprender cabalmente la cuestión a la que nos referimos.

Cada uno de los jóvenes los convocados a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio (SMO) adoptaba diferente actitud:

.- Algunos lo rechazaban al punto de convertirse en desertores,
.- Otros aducían impedimentos religiosos o morales
.- Otros no la querían hacer porque lo consideraban una pérdida de tiempo,
.- Otros lo aceptaban con resignación, otros con agrado,
.- Otros querían hacerlo
.- Lloraban de alegría por no ingresar al sacar número bajo,
.- Otros fraguaban alguna enfermedad o disminución física.

O sea que la gama de alternativas y sentimientos al momento de ser convocados al SMO no era homogénea. Tenía mayor aceptación en las clases bajas y rurales, que en la clase alta o media citadina. Pero son muy pocos los que luego de su paso por el Servicio Militar Obligatorio no lo recordaran con carió a pesar de las injusticias, arbitrariedades o padecimientos personales.

Sin distinción alguna, podemos decir que pese a la posición personal de cada uno de los convocados tenía sobre el SMO, ninguno optó, porqué las leyes no son optativas, más aún las leyes que constituyen cargas públicas. De la misma forma, el pago del impuesto es una carga pública que no es optativa. Y no son optativas porque hacen a la raíz misma de la constitución del Estado como tal.

Digamos que nadie pudo no optar por ser soldados conscriptos.

La condición carga pública, que regía para el cumplimiento del SMO, hacía de esa ley una de las más democráticas, ya que ricos y pobres, cultos e incultos debían someterse a un régimen militar. Claro está, siempre había acomodados, y como siempre, no eran éstos los pobres.

Por eso cuando se dice "en su mayoría no optaron por ser combatientes" es un concepto erróneo.

Es como aceptar el concepto de "obediencia debida", se estaba bajo bandera, pero el individualmente cada uno tenía la opción de estar ahí o no. Podía asumir las consecuencias de incumplir la ley o las consecuencias de podían surgir en el campo de batalla.

Estábamos en condiciones de decidir y de hecho los soldados que estando en el campo de batalla asumieron la elección de no ser combatientes al costo de auto flagelarse.

Pero sin llegar a ese extremo, -salvo los soldados conscriptos que tomaron el 2 de abril las islas Malvinas- los argentinos y los soldados conscriptos que estaban en sus unidades de origen o es sus domicilios o dados de baja, tomaron conocimiento de los hechos a través de los medios de prensa exaltaban la recuperación.

La presión social y mediática, sin dudas condicionó la predisposición del soldado conscripto para aceptar ser parte de los contingentes que durante el transcurso de un mes fueron arribando a las islas Malvinas.

Recordemos que muchos conscriptos estaban licenciados o dados de baja, pero al ser convocados por la Unidad Militar donde prestaban servicio se presentaron voluntariamente y con pleno conocimiento que las Fuerzas Armadas se encontraban en operaciones militares, por lo que era factible que pudiese convertirse en un combatiente.

Por su parte, los soldados conscriptos que estaban en las respectivas unidades militares, pudieron evitar o eludir la posibilidad de convertirse en combatientes de distintas formas, como por ejemplo:

Desertado e ir a un país fronterizo,
Acusar alguna enfermedad,
Auto infringirse una herida,
Cometer un acto de indisciplina dentro del cuartel y ser confinado en calabozo.

Digamos que, si nos ponemos a pensar la gama de posibilidades que tenían los soldados conscriptos para evitar ir a las Malvinas eran infinitas e ilimitadas.

Sin embargo la presión social, la presión del grupo del que era parte y el mandato social de "cumplir con el deber" le impedían renunciar a la posibilidad de ser uno más de los que en ese momento tendrían el alto honor de defender los intereses de la Nación.

Todo estaba dado para que ese adolescente sucumbiera ante "el canto de la sirena" , pero no por ello, podemos decir que el soldado conscripto fue engañado, sabía que estábamos en guerra y sabía que en la guerra se mata y fundamentalmente se muere.

Sus mayores, padres, madres, tíos, abuelos, también eran conscientes de ello, sin embargo no alzaron su voz en contra.

Entonces podríamos convenir que por imperio de la ley se fue "soldado", y "potencial combatiente" por decisión personal, inducida por la prensa y la presión social.

Ahora bien, al cumplir los términos de tiempo que establecía la ley que regía el SMO dejamos de ser "Soldados" y nos transformamos en "Ex Soldados" y automáticamente nos reincorporábamos a la vida civil.

Pero hay una cuestión que aún no abordamos es: ¿Cuándo comenzamos a ser Combatientes? y ¿Cuando dejamos de ser Combatientes?

La respuestas a estos interrogantes deben ser develados antes de abordar la transición del "Combatiente" en "Ex Combatiente" y creo que el concepto de "soldado" - "ex soldado" nada tienen que ver al concepto de "Combatiente" - "Ex Combatiente".

Tal vez deberíamos abordar el pasaje o transformación del "soldado" a "soldado combatiente". Y esto nada tiene que ver con la normativa legal que determina actualmente quienes son considerados "Combatientes".

Sostengo que la condición de combatiente se obtiene en el campo de batalla y no mediante la sanción de leyes o decretos reglamentarios. Esta posición es avalada por las leyes internacionales que rigen los conflictos armados - Convención de Ginebra y el Derecho Internacional Humanitario que rige en tiempos de guerra.

Este abordaje, tal vez diferente a el que existe en la actualidad, nos llevaría seguramente a pensar en la posibilidad concreta de que alguien pudo haber estado en Malvinas siendo "soldado" y no haber sido "combatiente".

A fin de clarificar esto podemos traer a la memoria los casos en que los soldados flagelaron sus cuerpos con el único fin lograr su evacuación al continente y de esa manera evitar el combate.

Cómo debemos denominar a estos soldados como "combatientes" o "ex combatientes". Sus heridas, ¿son fruto del combate?

No seré yo quién dilucide esta cuestión, pero la existencia de estos hechos, independientemente de la adjetivación o calificación que se realice sobre los actos cometidos por estos soldados, demuestran claramente que el ser "combatiente" no es sinónimo de "haber estado". Y entonces el hecho de "haber estado" no determina ser "combatiente" .

También están los casos de soldados que por su rol de combate no debieron combatir por cuestiones relacionadas a tácticas o estrategias propias o del adversario, pero que sufrieron al igual que los demás las contingencias que implica la tensión de estar en la espera para ingresar al combate.

Deducimos entonces, que el concepto de "combatido" es aplicable a toda persona que estando en la zona de combate, haya tenido la predisposición física y psíquica para matar o morir en pos de un objetivo.

Objetivo que podría ser justo o injusto, noble o inmoral, podía ser reprobable o no. Pero en definitiva, la voluntad de combate no se determina por el objetivo, sino por la predisposición a cumplir un objetivo haciendo uso de la violencia y aceptando sus consecuencias.

Desde ya, que si ese objetivo es loable y concuerda con el ideario de los soldados, estos tendrán una mayor predisposición para lograr el pasaje entre "soldado" a "soldado combatiente".

Mucha es la bibliografía existente sobre que la "patria del combatiente" es en realidad el núcleo primario que lo rodea en el momento que preludia el combate y consolida esa "patria chica" la experiencia de atravesar el combate.

Hasta ahora, hemos visto lo fácil que es determinar el momento exacto en que somos o no somos soldados.

Es fácil definir el concepto de "soldados" y "ex soldados".

Las dificultades comienzan cuando hablamos de "combatientes" o "ex combatientes".

Reconozcamos que el imperio de la ley podrá otorgarnos esa condición, pero el "ser combatiente" fue y es una decisión personal, no hay ley o decreto que pueda convertir a nadie en "combatiente o en ex combatiente" . Esa condición, se obtiene a partir de una respuesta física y psíquica.

En la misma línea argumental, podemos decir, que en el momento del combate no existe diferencia física o psíquica entre un cobarde y un valiente. La única diferencia es el sentido o forma en que canaliza las respuestas físicas y psíquicas: "unos hacia delante otros hacia atrás" "unos a la acción, otros a la parálisis". Pero ambos, son combatientes y merecedores del respeto de todos, porque nadie en su sano juicio puede garantizar su reacción ante una situación límite, por lo que es válida la disparidad de respuestas ante esa situación extrema.

Y convengamos que "ambos" transitaron juntos el "combate" con diferente respuesta, pero física y psíquicamente dieron cuanto tuvieron en pos del objetivo.

Si convenimos que el ser "combatiente" no es una cuestión de haber "estado", sino de haberse comprometido física y psíquicamente, podríamos afirmar que la única manera de ser combatiente es por "opción y decisión", sin que esto determine grado alguno de valentía o cobardía.

Por lógica, la decisión de ser Ex Combatiente depende de una "opción personal" y no de una decisión externa. Y de igual manera la decisión de seguir siendo combatiente es una "opción personal".



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