Fidel Castro Ruz

Comparecencia en Mesa Redonda sobre acontecimientos cubanos (XXXIII).

Por Fidel Castro Ruz, presidente de Cuba.

25 de abril de 2003 - (Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado de Cuba)


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Lo más grave de la conspiración contra Cuba del grupo mafioso de Miami y la gente ubicada por ellos en los círculos más cercanos a Bush, enemigo jurado de los Acuerdos Migratorios y de la tibia apertura a la venta de alimentos a nuestro país, después de cuatro décadas de cruel bloqueo, es el propósito de romper los Acuerdos Migratorios y forzar una emigración masiva cuyo instrumento principal es la Ley absurda y asesina de Ajuste Cubano, y cuyo potencial está constituido por ex presidiarios por delitos comunes y los peores elementos antisociales que todavía existen en nuestra sociedad, que solo desaparecerán con los programas educacionales y sociales, sin precedentes en la historia del mundo, que hoy se llevan a cabo en Cuba.

La idea siniestra es provocar un conflicto armado entre Cuba y Estados Unidos. En eso ponen la esperanza de liquidar la Revolución, olvidando lo que Maceo advirtió y que hoy cobra más vigencia que nunca: "Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha."

Más de 40 años de fracaso tras fracaso debiera persuadir a cualquier gobierno de Estados Unidos de que las más sofisticadas armas no podrían aplastar la resistencia de nuestro pueblo, que de antemano sabe qué táctica debe utilizar y qué formas de lucha emplear para anular hasta reducir a cero la superioridad tecnológica del atacante.

No se conquista un país con divisiones blindadas, miles de tanques, helicópteros, aviones de bombardeo y de caza, decenas de portaaviones y cruceros, y decenas de miles de misiles. Ocupadas las ciudades y todo el territorio -esto debe tomarse en cuenta como un principio fundamental-, hay que gobernar a millones de personas en ciudades y campos. Si creen que de algo servirían en Cuba los grupos mercenarios de Miami, estos durarían lo que un merengue en la puerta de una escuela. Muertos todos los líderes principales, ninguno de los cuales levantará jamás bandera blanca, decenas de miles de combatientes ocuparán los puestos de cuanto jefe muera, y generación tras generación luchará el pueblo de Cuba contra las tropas ocupantes. Es decir que cuando nuestro país sea ocupado, la guerra no termina, sino comienza.


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