Norma Risso - Investigadora Asociada - Andinia.com.

Exiliados Políticos Argentinos en la España de los '70 (VI)

Por Norma Risso
Lic. Ciencias de la Educación 
Lic. en Comunicación Social


Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Montañismo y Escalada

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Amistades

Motivación

Liderazgo

Salud Natural

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Juegos, apuestas y entretenimientos

1. Una elección clara: dejar la Patria o dejar la Vida

Cada uno de los argentinos que tuvo que dejar su país involuntariamente en aquella época tiene su relato personal, el hecho puntual que lo motivó, a flor de labio, apenas nos sentamos a dialogar, surge espontáneamente la anécdota, tantas veces contada.

"...de pronto resultó inevitable tener que irnos, esto no daba para más ... entonces pensamos en el Uruguay, donde mi suegro tenía una casa en Colonia; sin meditarlo demasiado tomamos el ferry y nos fuimos con algo más que lo puesto, pensando que en un par de meses estaríamos de vuelta... ni él ni yo pensábamos entonces que sería para siempre... " Alicia.

La salida siempre era inesperada, intempestiva, de apuro, no había lugar para ritos de despedida y, en general, nadie comunicaba a los amigos ni a la familia que estaba por partir:

"... entonces viene mi cuñado y nos cuenta que el primo ya se había ido a Madrid, que él podía ser nuestra "cabeza de playa", era otra cosa si alguien te abría camino..., nosotros creíamos que yendo al campo, a la casa de unos tíos, podíamos esperar a que esto pasara... pero todo se precipitó y a la semana estábamos bajando en Barajas con dos valijitas que nos prestó mi mamá acompañándolas con un optimista: 'que vuelvan llenas de jamón'...". Isabel.

Cuando la situación ya se hacía insostenible, surgía la idea de irse como la única posibilidad de salvar la vida y, por otra parte, descomprimir la tensión que pesaba sobre la familia entera.

"....En febrero de 1977 resolvimos que nos casábamos y nos íbamos. Nos casamos un 24 de marzo. En la copa que tomamos con la familia, en una confitería, mi hermana me cuenta que había caído un compañero que estaba cantando. Ese día nos enteramos que habían ido al departamento de mi marido (lo habíamos desocupado el fin de semana anterior); la mujer del portero y una vecina hicieron guardia en la puerta durante un día y medio, esperándolo a él porque dijeron que dejaban una bomba. Como estaba vacío y era de un ambiente, rompieron los sanitarios y pintaron la esvástica en la pared. Así que tuvimos que cambiar la partida para no salir por Ezeiza. Lo hicimos por barco al Uruguay (Carmelo), de allí en vuelo a Río y ahí empalmamos el vuelo a Madrid."

Y además se iban pensando en la suerte de quienes se quedaban; compañeros, amigos, familiares, los padres mayores que podían llegar a faltarles durante su exilio. La suerte de los que no podían partir resultaba impredecible y quienes lograban salir llevaban también en sus valijas la carga de esa incertidumbre.

"... le puede tocar al más aparentemente a cubierto, lo único que se ignora es cuándo. Se vive entre la fantasía de que esas sirenas, cuyo sonido viene creciendo por las calles, puedan ser para uno y solo Dios sabe qué acusaciones, qué viejas historias le van a exhumar a ese uno, y una cotidianeidad casi inmodificada, quejarse por el costo de la vida, no hablar con desconocidos, instrucciones para deslizarse sin ser visto, limpiar las bibliotecas por las dudas, salir de las ciudades, reducir lo político hasta la tontería...". (Noé Jitrik 1.977).


<<Anterior - Indice - 1ra Página - Comprar - Buscar - Siguiente >>


El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©