P. Edronkin

¿Existe un paralelismo entre el medioevo cristiano y la actualidad del Islam?



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Para algunos esta comparación puede parecer hasta casi insultante, pero pareciera ser, objetivamente hablando, que existen algunos paralelismos entre la sociedad medieval en el mundo cristiano, y la actual en el mundo islámico; al menos superficialmente eso es lo que parece y las comparaciones no dejan de ser tentadoras pues en la Europa medieval se tenía una sociedad basada en el teocentrismo y en la cual la religión tenía preponderancia aún sobre la política: guerras y violencia interminable se justificaban sobre bases religiosas, se perseguían judíos, se organizaban cruzadas y se buscaba conquistar la tierra santa y Jerusalén, además de estimularse la expansión pacífica, violenta o por cualquier medio de la cristiandad.

Y algo similar puede decirse del mundo islámico hoy en día: la vida está centrada alrededor de Alá, la ley religiosa es la base de los sistemas legales nacionales, la gente que cuestiona las enseñanzas religiosas es condenada a muerte de forma pública, hay un aparentemente interminable entusiasmo por la guerra, se busca conquistar Jerusalén, y también la expansión del Islam por el medio que sea.

Y otra similitud llamativa es que mientras en el medioevo occidental la cultura europea se encontraba en un franco estancamiento, el Islam estaba floreciendo en lo científico, filosófico, tecnológico y otros aspectos: en estos años, la situación es exactamente la opuesta.

Muchas de las comparaciones de este tipo se basan usualmente en los prejuicios o se las puede interpretar como tales manifestaciones, pero en este caso yo me quiero referir a un peligro que parece encerrar la condición humana y que podría repetirse, pues todos somos iguales e igualmente sabios o tontos, y lo único que nos diferencia es el momento en que decidimos ser cada cosa.

Considerando el poder de fuego del armamento moderno, y que las fuerzas del Islam tienen problemas evidentes con toda clase de religiones y confesiones, es decir, con los cristianos, con los judíos, los budistas, los hindúes y hasta entre ellos mismos, se puede concluir que existe un peligro aún más grande de que tengamos un escenario de destrucción masiva motivado por el fanatismo religioso, que el que existía durante la guerra fría, pues los líderes políticos que intervenían en ello eran adversarios racionales.

Las religiones están bien, son cosas buenas y que nos enseñan mucho, pero tenemos que reconocer - y no ser hipócritas - que en el mundo del Islam actualmente están abundando toda clase de grupos sumamente violentas; que la violencia debe usarse, en realidad, de forma mesurada y en la menor medida posible, y que esta debe ser una de las atribuciones de los estados y de nadie más.

Los grupos de militantes que se auto proclaman como salvadores de diversas causas no son más que excusas para la existencia de señores feudales que toman acciones irresponsables, y los estados fuertes, que tienen el monopolio de la violencia son los que prosperan y se modernizan. La fuerza en manos de cualquier facción que no sea el propio estado que administra una nación lo único que hace es causar problemas y atraer desgracias, porque al no ser nunca una facción privada tan fuerte como un estado, pero al pretender luchar contra otros estados, tarde o temprano atrae el poder total de los adversarios, contra el cual no podrá defender realmente a quienes dice representar.

Basta tomar ejemplos históricos como el del reinado de Salomón, en Israel, para ver claramente que un estado que tiene fuerza y buen liderazgo es lo que en principio le puede dar prosperidad a su pueblo, en vez de las facciones que dividen a la sociedad y el poder. Mientras el Israel de Salomón mantuvo un poder militar creíble el país fue prospero, pero sus sucesores dividieron el poder e Israel pronto se dividió y cayó en manos de otras fuerzas.

Lo único que todavía diferencia a ambos mundos es que en el Islam nos e ha descubierto un continente americano donde liquidar a toda su población nativa. El paralelismo existe, pero también existe el conocimiento e la historia: esperemos que en el Islam se aprenda la lección de los errores pasados del mundo cristiano, y se comprenda adónde nos conducen realmente las guerras santas.

Los muertos y los mártires no sirven a las causas verdaderamente justas por que la justicia es algo que tiene que ver con la vida, y no con la muerte y la destrucción.




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