Hacer dieta no es dejar de comer (II)


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Federico Ferrero

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- Por supuesto, si no se come finalmente terminaremos bajando de peso (los que tienen hambre lo saben muy bien), pero ahí viene el tercer problema: lo haremos con peligro para nuestra salud. Al dejar de comer, también dejamos de ingerir ciertos nutrientes no energéticos que el organismo no puede "generar" por si mismo a partir de las grasas excedentes, o proteínas del propio cuerpo. Nutrientes tales como las vitaminas o los minerales. Esto produce déficits nutricios y desequilibrios nutricionales importantes, que pueden desencadenar en enfermedades, incluso algunas bastante graves.

Un ejemplo de lo que puede ocurrir al comer mal, lo vemos al constatar lo que sufrían los marineros de antaño, que por meses tenían que vivir en alta mar comiendo solamente galletas o cosas por el estilo. Entre otras enfermedades, padecían de ..... consecuencia de no ingerir vitaminas, al no comer frutas ni verduras de ningún tipo.


La obesidad es una enfermedad que hay que admitir
La obesidad es una enfermedad, lo primero es admitirlo.

- Por último, si se adelgaza por no comer, finalmente, al volver a comer (porque nadie puede sostener una dieta hipocalórica por mucho tiempo) con los mismos hábitos que antes (porque dejar de comer no implica cambiar los hábitos alimenticios), terminaremos subiendo una vez más de peso, ¡incluso subiremos más rápido que antes!

El ejemplo típico de esto son las famosas "dietas de verano" que funcionan a base de "morirse de hambre" o reducir calorías simplemente, y que tienen tanto éxito en los que buscan una solución rápida y fácil para tener lucir una buena figura en la playa. Pero todo lo fácil trae problemas, en este caso, el del "sube y baja" de peso durante el año: un organismo que no mantiene su peso estable corre riesgo de salud importantes. La razón es simple: una vez más, por cuestiones de supervivencia, el organismo se adapta a una escasez de comida (vive con menos calorías), y al volver a comer "normalmente" después de haber bajado de peso, todo le parece mucho, y entonces empieza a acumular una vez más lo que considera excedentes en reservas, en grasa.

Si logramos tener unos hábitos alimenticios correctos (que tengan en cuenta tipos, calidad y cantidades de nutrientes a ingerir, horas en las que hay que hacerlo, hidratación, etc.) y al mismo tiempo, hábitos de vida saludables (actividad física regular evitando el sedentarismo), estaremos realmente consiguiendo resolver, no solamente el problema puntual del peso, sino todos los problemas de salud asociados, de una vez y para el resto de nuestra vida.



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