Supervivencia primitiva: ¿qué puede aprender el superviviente de nuestros antepasados?


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Federico Ferrero

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Porque en principio el ser humano no construía refugios. En esto no tenía ni siquiera la habilidad de pájaros como el hornero o la golondrina. Lo que hacía simplemente era utilizar lugares que interpretaba como refugios naturales: cuevas, grutas, bosques frondosos. Esta situación duró más o menos (por lo que se sabe ahora) hasta alrededor de 12.000 años atrás, el período conocido como "neolítico" [1]. Podemos decir entonces, sin temor a equivocarnos, que los refugios naturales fueron la casa del hombre durante la mayor parte de su historia, durante más de 100.000 años.

Los refugios construidos al aire libre son una invención reciente en términos de la especie humana, sólo tenemos 10.000 años de experiencia en ellos. De esta experiencia podemos aprender que lo principal al elegir el tipo de refugio a construir, es tener en cuenta el clima y las condiciones geológicas del lugar donde nos encontramos.

El medio ambiente, en definitiva, es el que nos va a proveer tanto de los materiales para construir nuestro refugio para la supervivencia, como el que nos va a amenazar con tempestades, nevadas, tormentas, avalanchas, derrumbes, tornados, deslizamientos, huracanes, terremotos, hundimientos, aludes, granizadas, borrascas y un largo etcétera que podríamos continuar hasta llenar largos párrafos. Si sabemos dónde estamos construyendo (sobre qué tipo de terreno, y como se comporta aproximadamente) y a qué clima nos vamos a enfrentar, podremos pensar en un refugio eficaz contra catástrofes y desastres, pensado que lo primero que evita ser víctima de un cataclismo de este tipo es no estar ahí cuando se produce.

El "dónde" implica no sólo pensar en las consideraciones arquitectónicas (terreno plano y estable donde erigirlo, con materiales para la construcción cercanos, no construir cerca de laderas susceptibles de desprendimientos, etc.) si la cercanía a fuentes de alimento y agua. Igual que pasa cuando se levanta un campamento cualquiera, lo mejor es que nuestro refugio esté relativamente cerca de un curso de agua potable, pero no tanto como para sufrir las inundaciones periódicas que pudieran darse debido al ciclo de mareas o deshielos, y que afectan a ríos, lagos y acuíferos en general. Habrá que observar la línea de marea, y construir lo suficientemente lejos de la orilla más alta que estimamos puede tener nuestra fuente de agua.

De la misma forma, la "comida" debe ser abundante y relativamente cercana. Ya sea que tengamos que cazarla, pescarla, recolectarla o cultivarla, deberemos tener dónde hacerlo y haberlo previsto. Nuestro refugio no debe alterar a la fauna o la flora local con nuestra bulliciosa actividad cotidiana, porque estaríamos poniendo en peligro nuestros propios "víveres", matándolos o forzándolos a desplazarse hacia otras regiones más tranquilas, lejos de nosotros.

Pero otro factor importante que no hay que olvidar es el tiempo. El tiempo durante el cual necesitaremos ese refugio. Porque, realmente, si podemos acceder a un refugio natural, y este nos ofrece más o menos las comodidades necesarias para sobrevivir, habrá que evaluar si vale la pena ponerse a construir un refugio artificial.

En cualquier caso, si decidimos que es necesario construir un refugio, mientras lo improvisamos y le damos forma, y salvo que se trate de un simple vivaque (vivaque), vamos a tener que tener un lugar donde dormir y guarecernos si tardamos más de un día, y el clima no necesariamente será benévolo. Un refugio natural cercano será el lugar perfecto, y servirá de transición entre el dormir al aire libre y tener una verdadera casa. Todo hace pensar que nuestros antepasados también pasaron por esto, aprendamos de ellos, que eran los verdaderos maestros de la supervivencia al aire libre, y los creadores de la supervivencia urbana.

Notas:
[1] Neolítico, del griego "neo", nuevo, y "lithos", piedra. "La edad de la piedra nueva", definido así en 1865 por John Lubbock, arqueólogo, naturalista y banquero inglés (1834 - 1913), y que también definió el paleolítico ("palaios", antiguo, y "lithos", piedra, o sea, "La edad de la piedra antigua").



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