Congelación: definición, prevención y causas


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Federico Ferrero

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La congelación es la solidificación del líquido de los tejidos (células) de una parte del cuerpo por la acción del frío y la ausencia de calor debido a la imposibilidad de que la sangre fluya por una previa vasoconstricción fruto de la misma causa. La prevención en la práctica es lo primero que debe hacer para evitarse.

La congelación genera en su estadio más avanzado un proceso destructivo por la acción de los cristales de hielo expandiéndose dentro del los tejidos donde antes hubo líquido; combinada con la formación de coágulos que pueden producir trombosis o embolias al obstruir la circulación sanguínea.

La congelación, a diferencia de la hipotermia, no es consecuencia directa de la bajada de la temperatura corporal, sino principalmente de factores climáticos que "roban" el calor hasta llegar a la congelación de las partes más expuestas y/o menos irrigadas (con posibilidad de calentarse) del cuerpo. Es decir, se da cuando el frío afecta a una zona acotada, no a la temperatura global del cuerpo (lo que sería una hipotermia). Por eso lo usual es que afecten a las partes del cuerpo más alejadas del corazón, las que tienen menos irrigación sanguínea, y/o las que están más expuestas al frío. Por tanto, la congelación puede darse previa aparición o no de la hipotermia, aunque hay factores que les son comunes, favoreciendo la aparición de ambas afecciones, afecciones (la congelación y la hipotermia) que se predisponen mutuamente.

Los factores que pueden (aislados o sumando sus efectos) ser causantes de congelaciones (y también de hipotermia) son los siguientes:

- Radiación. El calor se irradia hacia la atmósfera, fuera de cualquier cuerpo físico que genere calor en condiciones normales, incluyendo el humano. La ropa en general, y en particular las capas interiores de vestimenta evitan esta pérdida.

- Convección. El cuerpo calienta el aire a su alrededor, cuando este aire se desplaza (viento) se "lleva" el calor, y el cuerpo debe volver a calentar aire nuevo. La ropa que "rompe" viento evita la pérdida de calor por convección. Consejo: usar gorro que tape las orejas, cubrirse las piel expuesta al viento (pasamontañas, cuello o "braga", etc.).

- Evaporación. Al transpirar y al respirar se pierde calor por evaporación. El transpirar es una forma que tiene nuestro organismo de regular la temperatura, pero puede ser contraproducente en climas fríos. La mayor o menor humedad ambiente influye también, ya que condensa más agua sobre nuestra piel que a su vez se enfría. La vestimenta que permite dar salida a nuestra transpiración (membranas impermeables y transpirables) evita un enfriamiento excesivo por evaporación al dejar salir el sudor, pero progresivamente sin exponer nuestra piel directamente al ambiente.

- Conducción. Al contactar con superficies o sustancias frías (suelo, agua, metal). La ropa mojada o que retiene el agua es un riesgo en climas fríos. La ropa que nos impermeabiliza o los elementos que nos aíslan de superficies frías evitan esta pérdida de calor. Consejo: no tocar con las manos desnudas objetos metálicos durante un tiempo prolongado; no llevar ropa interior, medias o guantes mojados.

Pero como la temperatura corporal es regulada por el propio cuerpo, características individuales, afecciones, comportamientos y somatizaciones de diverso tipo pueden también influir o predisponer a una pérdida de temperatura que derive en hipotermia o congelación, algunos pueden ser:

- Bajo estado de ánimo.

- Enfermedades o dolencias.

- Edades extremas (niños y ancianos son normalmente más vulnerables al frío).

- La desnutrición o el hambre (sin energía no se puede generar calor).

- Deshidratación. Consejo: tomar además y en lo posible, bebidas calientes (llevar termo). La deshidratación favorece la hipotermia, y esta a su vez congelaciones locales.

- Los cambios bruscos de temperatura (hidrocución, etc.).

- La falta o ausencia de riego sanguíneo en una zona del cuerpo (isquemia por compresión, hemorragia, baja presión, prendas apretadas, etc.). Consejo: no ponerse medias o calcetines apretados, o ponerse uno sobre otro si estos cortan la circulación debido a estar muy ceñidos. Lo mismo se aplica a lo apretado de ropa, botas, gorras o gorros, arnes de escalada, etc.

- El consumo de drogas que afecten el buen riego sanguíneo (cafeína, fumar, tomar alcohol, etc.). Consejo obvio: ¡no te drogues!

Para aprender sobre cómo reconocer una congelación y aplicar los primeros auxilios pertinentes, visite este artículo.



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