Supervivencia ante accidentes: los peligros de la aquerencia y el retorno


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Federico Ferrero

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Muchos seres vivos, entre los que se encuentran la mayoría de los seres humanos, tiene un particular cariño por una zona en especial: por un territorio, por una región, en definitiva, por su casa. Esto hace que cuando estos se alejan de su terruño, los hilos invisibles que los atan los atraigan rápidamente de vuelta, lo que en ciertas actividades al aire libre puede causar accidentes y problemas de organización si no se considera y se tiene en cuenta este hecho natural.

Esto se conoce como "aquerencia", sobre todo cuando se habla de caballos. La aquerencia es un hecho biológico (o psicológico, si se quiere) bien conocido, y que hace que sea más rápida la vuelta que la ida en toda ruta lineal de ida y vuelta con un grupo a caballo, o incluso con un grupo de personas en condiciones elevadas de exigencia al aire libre. Está probado que la gente tarda más en ir que en volver, sobre todo si no conoce el camino o lo hace por primera vez.

Ejemplos dentro de las actividades humanas al aire libre hay muchos: los esquiadores de esquí alpino bajan mucho más rápido cuando termina el horario de pista que cuando lo hacen en condiciones normales, los montañistas y senderistas retornan más rápido aunque la vuelta implique la misma cantidad de desnivel positivo y negativo (bajada y subida) que la ida.

¿Porqué llamar la atención sobre este fenómeno de la aquerencia y la vuelta a casa? Por cuestiones de supervivencia, en particular a los accidentes. Durante el regreso no se suele tener la mente en el "ahora" sino en el "después", y así uno se relaja pensando en lo que hará cuando llegue, acelera el paso (o el vehículo) y presta menos atención. Y como sabemos, en toda actividad física a mayor velocidad, llega un momento en que la precisión disminuye proporcionalmente también. A esto hay que sumarle que cuando uno tiene ganas de llegar a un lugar, de volver, de descansar, es más fácil que cometa errores y que surjan "accidentes".

Vemos entonces que incluso en aquellas actividades en donde se mantenga la velocidad adecuada de un vehículo al volver, suelen haber más distracciones por factores de cansancio psicológico y pérdida de atención al presente. Por eso este fenómeno de la aquerencia y el retorno se da tanto en pilotos de aviones como en conductores de vehículos terrestre.

Por eso las estadísticas demuestran que la mayor cantidad de accidentes se dan en montañismo, senderismo y esquí durante el retorno o la última hora del día (cansancio acumulado). Lo mismo ocurre con los pilotos y conductores cuando acumulan horas de vuelo o frente al volante sin el descanso de rigor.

La forma de evitar este peligro es, primero, descansar con la debida frecuencia y, segundo, hacer un esfuerzo consciente para seguir concentrados en lo que estamos haciendo: caminar por la montaña, volar un avión, manejar una 4x4, esquiar, andar en bicicleta o montar a caballo.

Pero no se limita a las actividades al aire libre: este fenómeno de los accidentes de última hora es también común en artes marciales y en cualquier tipo de deportes en donde exista una exigencia física y de atención prolongada. De hecho, se sabe que es muy difícil mantener la atención sin interrupción durante más de 1 hora seguida, ya sea en un trabajo, en un deporte o en cualquier labor de vigilancia, por ejemplo.

En el caso de los caballos, durante las vueltas, además hay que saber contener al animal para que no se acostumbre a volver más rápido de lo que se fue (conviene que siempre entre a la cuadra al paso). En el resto de los casos el esfuerzo tienen que ser aplicado a la voluntad propia, porque prevenir es la mejor forma de evitar situaciones de supervivencia. Sin embargo, no se debe olvidar el hecho del cansancio físico y psicológico, y por lo tanto un buen guía, un buen líder, un buen jefe o un buen profesor no exigirá técnica o psíquicamente (coordinación) a sus alumnos o subordinados en los últimos momentos del desarrollo de la actividad.



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