Supervivencia a descarrilamiento de trenes y choques de ferrocarriles


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Federico Ferrero

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Los descarrilamientos y choques de trenes no son algo normal, pero pueden suceder y suceden sobre todo en países cuyos inversiones en infraestructura y mantenimiento de transportes públicos son limitadas o nulas. Tener claros algunos conceptos de supervivencia en estos casos puede ayudarnos a salir mejor parados de un accidente de este tipo.

INDICE

Causas de choques y descarrilamientos

Precauciones previas

Actuación después del descarrilamiento o choque de trenes

Circunstancias agravantes

Ayuda externa


Tren de Cercanías Madrid-Segovia en invierno.

Causas de choques y descarrilamientos

Antes que nada hay que mencionar que los trenes actuales más modernos, debido a la velocidad con que viajan, y aunque suene increíble, están permanentemente "descarrilando". Lo ponemos entre comillas, ya que en realidad no se trata de un descarrilamiento completo, sino de que las ruedas a veces salen de su eje sobre las vías, pero esto está contemplado por los sistemas diseñados por los ingenieros actuales, y estos sistemas informáticos, de forma automática, reconducen a las mismas sobre los rieles. Por tanto, ya sea un fallo de estos sistemas como un exceso de velocidad en curvas, un desperfecto en las vías, etc., puede ser la causa de un descarrilamiento, todas situaciones poco comunes, pero probables.

Precauciones previas

Tenga en cuenta que los equipajes pueden volar, ya que, a diferencia de lo que ocurre en los aviones, donde los equipajes van asegurados, en los trenes estos están simplemente sobre nuestras cabezas sin seguro alguno, y fácilmente pueden salir despedidos. Por eso, no sería mala idea, de ser posible, guardar el equipaje desde un principio bajo nuestro asiento, minimizando así esta posibilidad.

Raramente los trenes turísticos de larga y media distancia cuentan con cinturones de seguridad, ya no hablemos de los trenes comunes de corta distancia, que en muchos casos, y dependiendo del país, obligarán a mucha gente a viajar parada en horarios pico, o incluso no contarán con asientos, sobre todo en lugares destinados a viajar con bicicletas, etc. Por tanto, en caso de sentir un choque o descarrilamiento y poder reaccionar, hay que intentar cubrirse la cabeza con ambas manos y ponerse en posición fetal, para disminuir así los posibles daños que podamos sufrir.

Actuación después del descarrilamiento o choque de trenes

Lo prioritario es abandonar el tren, y si hay que permanecer adentro porque el accidente no es grave y así lo indican los responsables del tren, hay que comprobar que se activó el balizamiento. Aunque, teóricamente, en los sistemas más o menos avanzado las señales que frenan los trenes por las mismas vías se activan , muchas veces en países no del todo desarrollados estas son manuales, no automáticas. En cualquier caso, hay que abandonar lo antes posible el tren, dando por hecho que puede ser impactado por otro ferrocarril que, aunque manejado por un maquinisa que vea las señales, no tenga tiempo suficiente para frenar en una situación inesperada, debido a la inercia importante que desarrollan los trenes, vehículos de gran peso.

Cuando suceda el accidente, en general, habrá gente que entre en pánico, aunque dicho siniestro no sea grave, pero debido precisamente a lo inesperado que suele ser el descarrilamiento de un tren, mucho más que, por ejemplo, un choque automovilístico. Incluso usted mismo tenderá a entrar en pánico. Trate de controlarse y controlar a la gente bajo su responsabilidad.

En caso de que el accidente sea grave, lo más probable es que no se pueda salir por las puertas, pero sí por las ventanas, sobre todo si los vagones volcaron en alguna medida. Romper los vidrios (sacarlos de sus marcos a patadas) es lo más efectivo. También podrían usarse equipajes (en trenes de media y larga distancia, donde los turistas los llevan) como "arma arrojadiza" para romper una ventana o, por supuesto, martillos que en trenes bien equipados están dispuestos para tal fin en caso de emergencia.

No salir con equipaje u objetos personales voluminosos, más que lo que se tenga a mano y que no impida nuestros movimientos. Cuanto más tiempo se pierda dentro del tren, más posibilidad existe de sufrir un sobreaccidente (incendio, aplastamiento por una multitud llevada por el pánico, electrocución, etc.).

Tener mucho cuidado al salir, viendo que no vengan otros trenes por las vías paralelas. No sería la primera vez que uno se salva de un accidente para caer en otro que espera aún menos.

Tener mucho cuidado en no tocar la catenaria (líneas de alta tensión que proveen a los trenes eléctricos) que puede haber caído al suelo, o incluso el "tercer carril", por el que (en trenes eléctricos viejos, sin electricidad por catenaria) se transfiere la electricidad al tren. Por la misma razón, tocar lo menos posibles partes metálicas del tren, ya que estas, tras un choque, pueden estar conduciendo la electricidad de otra parte del tren.

Si existe, usar el camino de mantenimiento que suele haber a los costados de la vía, y abandonar las vías lo antes posible.

Si el accidente sucedió en un puente, abandonar lo antes posible el puente, luego de salir del tren, ya que la estructura del puente también puede estar comprometida.

Una vez estando en lugar seguro (fuera del tren, las vías y la zona de accidente) guiarse por la conducta "PAS" antes de proceder a rescatar o atender a los heridos en la medida de lo posible.

Circunstancias agravantes

En general, cuando además de un descarrilamiento hay un vuelco, una caída de vagones o parte del tren (por ejemplo de un puente) o el accidente se dio dentro de un túnel o pasaje subterráneo, el mismo puede resultar mucho más serio que un descarrilamiento a nivel del suelo sin estos añadidos.

El riesgo de incendio y asfixia siempre es alto en caso de choques o descarrilamientos de trenes (más todavía lo segundo, en caso de darse dentro de un túnel o subterráneo). Para saber más sobre supervivencia ante incendios, visite este link.

El riesgo de aplastamiento durante el choque o descarrilamiento es muy elevando, ya sea ante vuelco, o ante empotramiento de los vagones entre sí. Estos riesgos son inversamente proporcionales a lo nuevo que sea el tren, ya que cuanto más nuevo sea, contará con mejores mecanismos de seguridad para, estructuralmente, soportar las fuerzas de choque en caso de accidente, y cuanto más viejo y menos mantenimiento tenga, mayores serán las posibilidades de que se colapse como un acordeón (piensen, por ejemplo, en el accidente de tren argentino conocido como "la tragedia de Once").

En países del tercer mundo, los trenes pasan muchas veces por poblaciones pobres y, en muchos casos, donde vive gente sin mayores prejuicios morales que le impidan, en caso de ver un accidente, saquear o robar a los muertos y heridos. Esto debe tenerse en cuenta como una hipótesis de defensa personal añadida a la del accidente en sí y que, lamentablemente, ha ocurrido y sigue ocurriendo, tanto en accidentes de trenes como en accidentes aéreos, de vehículos automotor, etc.

Los sabotajes y atentados transforman a los accidentes en algo premeditado (por lo que dejan de ser tales) con las detestables consecuencias que podremos imaginarnos. Más raros en tiempos de paz y países que no se encuentren con el terrorismo como hipótesis de conflicto, no dejan de ser una causa probable. Cuando se transita en territorios donde pueden darse atentados o sabotajes con más probabilidad, deben tenerse en cuenta y extremar las precauciones, empezando por algunas de las que mencionamos a continuación.

Ayuda externa

Aunque la ayuda externa es esperable y tarde o temprano llegará, lo primero es autoevacuarse y (de ser posible) bajo las indicaciones del responsable del tren en cuestión (maquinista, revisor o guarda, etc.) que debería ponerse al mando de la situación, y ser obedecido sin vacilaciones al ser el que más conoce del asunto.

Como testigos del accidente y potenciales socorristas (incluso luego de haber salido indemnes del accidente y querer ayudar), no acercarse nunca hasta que el tren quede totalmente detenido, y siempre que no haya otros riesgos visibles para nosotros como socorristas (conducta "PAS" aplicable a cualquier actuación de primeros auxilios o socorrismo), riesgos tales como incendio o posibilidad de incendio, cables o catenaria que conduzcan electricidad, gas o combustible derramado, riesgo de que los vagones roten, se muevan o se caigan por pendientes del terreno, etc. Lo primero es avisar a los servicios de urgencia, dando la mayor cantidad de detalles posibles.

A la hora de avisar a los servicios de urgencia, o incluso a familiares, hay que contar con una saturación de las comunicaciones de telefonía móvil o celular de la zona. Por eso, lo primero es avisar a emergencias, y lo segundo, a nuestros familiares. Una vez llegados los profesionales rescatistas y socorristas, debemos ponernos a sus órdenes y no estorbar por querer observar lo ocurrido.



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