Cómo encender una fogata con un arma de fuego

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Pablo Edronkin

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Las armas sirven indudablemente para defenderse y combatir, pero también pueden emplearse en otra actividad relacionada con la supervivencia: encender fuego.

Mucha gente sabe que la pólvora deflagra dentro del cartucho de un arma de fuego, y que esa deflagración hace que se expandan gases que propulsan la munición a través del cañón y de ahí a su objetivo. Pero pocas personas saben realmente cuales son el tamaño y las características de esa bola de gases incandescentes, y lo que la materia deflagrada puede hacer: Estos gases a veces alcanzan tanta energía que a cortas distancias - a quemarropa, de ahí el nombre - son capaces de causar más daño que la propia munición en los tejidos de los cuerpos de los seres vivios que se encuentran en su paso. Esto se puede aprovechar en situaciones de supervivencia no solamente para disparar a un blanco sino también para encender fogatas, pues la distancia a la que salen los gases expelidos y los residuos es mayor de lo que puede sospecharse. La razón es que relativamente poca gente dispara de noche, situación en la que es más fácil ver por contraste una llama, pero también porque el proceso de la deflagración es demasiado rápido como para que sea generalmente captado por el ojo humano, particularmente a corta distancia.

Los fusiles militares suelen llevar en la boca de sus cañones un dispositivo denominado rompellamas o apagallamas, destinado a deformar la forma y características del chorro de gases incandescentes que, a una mayor distancia, podrían delatar la posición del tirador. No se debe confundir a este mecanismo, que es una auténtica herramienta de supervivencia de combate, con el compensador de boca, que es otro implemento de aspecto similar pero destinado a otorgar algo de estabilidad al arma cuando se hace fuego rápido. Los fusiles de uso civil, para caza, por ejemplo, no suelen llevar este tipo de adminículos.

Pero con rompellamas o sin él, un arma puede empelarse para encender una fogata a corta distancia teniendo en cuenta una salvedad: el daño que podría producir la munición. Por ello, lo primero que hay que hacer antes de utilizar un arma en tales condiciones es preparar un cartucho improvisado de fogueo, quitándole cuidadosamente la bala o los perdigones, dependiendo de sus características, y sustituyendo dicha munición con algún tipo de yesca y elemento que sirva de tapón. El mismo debe ser capaz de incendiarse puesto que es lo que se empleará como parte del tren de fuego.

La idea consiste en disparar un cartucho que no sea letal o dañino como uno normal, en dirección a una fogata convenientemente preparada. La deflagración expulsará la pólvora, el taco o tapón y la yesca. Estos elementos pueden emplearse entonces para encender o avivar la fogata principal. Es un método muy sencillo pero que requiere algo de práctica.




En este video se puede apreciar el tamaño del chorro de gases eyectados de un arma durante unos disparos.





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