¿Sirve el patriotismo en el contexto de la supervivencia?

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Pablo Edronkin

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En este aspecto tendremos que ser un poco maquiavélicos en nuestra forma de pensar puesto que cuando normalmente se aborda el tema del patriotismo se lo hace desde una perspectiva emocional, pero para determinar si ser patriotas nos puede ayudar en materia de supervivencia, particularmente urbana o de combate, tenemos que despojarnos momentáneamente de esos sentimientos y tratar de analizar la cuestión de forma meramente objetiva.

Hemos demostrado en otro texto (ver las lecturas sugeridas en esta página) que un gobierno no necesariamente actúa a favor de su gente y que por el contrario, a veces puede empezar a establecer políticas que son de naturaleza tal que dicho gobierno acaba por convertirse en un auténtico enemigo de los ciudadanos. Este no es un detalle menor pues implica que como un enemigo externo que inicia una guerra, un gobierno puede buscar causar daño y hasta matar a los ciudadanos de su país. Esto no necesariamente sucede en todos los casos, pero es una posibilidad que fácilmente puede corroborarse históricamente. En otro aspecto, implica que un gobierno puede utilizar los genuinos y nobles sentimientos de patriotismo para lograr fines que nada tienen de noble. En otras palabras, los gobiernos pueden utilizar a sus ciudadanos patriotas como "idiotas útiles".

Por eso es que lejos de pretender sugerir que el patriotismo es en sí malo, para conservarlo es necesario cuestionarlo y ver si es genuino o no, pero también si sus fines son legítimos o se lo está empleando para cualquier cosa. El patriotismo no es necesariamente seguir a un gobierno, sino seguir a una nación. Si un gobierno está en contra de su nación, entonces ser patriota significa estar en contra de ese gobierno. Un buen ejemplo de la historia nos lo brinda el grupo de personas que intentó asesinar a Adolf Hitler en Alemania, en 1994 con una bomba en su "Wolfschanze"; entre estas personas se incluían numerosos oficiales alemanes y hasta el mariscal Erwin Rommel, de quienes no podría dudarse que eran auténticos patriotas más allá de la ideología imperante en el momento en aquel infortunado país. El mismísimo Rommel pensaba que con la salida de escena de Hitler Alemania podría negociar una rendición algo mejor que la incondicional a la que se vieron sometidos posteriormente los alemanes, y evitar mucha muerte y destrucción innecesarias.

El problema del patriotismo es que es un sentimiento y eso implica una buena proporción de irracionalidad. En ese aspecto se lo puede colocar al nivel de una ideología o creencia religiosa, sin entrar a analizar las virtudes de lo que el patriotismo significa. Y así como hay creyentes religiosos que son practicante, otros no y otros se convierten en fanáticos, se puede ser patriota de forma sobria, practicante o también fanática, y como en el caso de la religión, el fanatismo resulta ser malo. El patriotismo fanático es perjudicial.

Desde el punto de vista de la supervivencia, el patriotismo así como se lo entiende en nuestra cultura puede implicar el autosacrificio; en culturas como la imperial japonesa hacía que el autosacrificio - la muerte en combate por el emperador - se convertía en un mandamiento. Por lo tanto es concebible que una persona pueda ser patriótica y rechazar total mente la idea de autoinmolarse. Esto puede parecer reprobable para algunos, es decir, la idea de que llegado el momento el patriota no va a morir por su patria, pero el concepto es tan válido lógicamente hablando como matarse seguramente en nombre del líder o probablemente, en nombre del país, como lo sugerían las culturas de Japón y la clásica occidental.

Al patriotismo que implica la posible, probable o segura muerte del patriota lo podemos denominar patriotismo letal, pero la forma de patriotismo que no implique la muerte, es decir, el patriotismo no letal, es perfectamente válida y en algunos casos hasta plenamente justificable: De muy poco para la humanidad serviría convertir en un piloto suicida a un genio del arte o de la ciencia. Un Einstein es mucho más valioso para cualquier país y para la humanidad vivo que muerto, aún cuando con su muerte se logre ganar una batalla. La razón es que cualquier otro podría lograr lo mismo actuando de forma suicida si se quiere, pero no cualquier otro podría hacer lo que hace o hacía Einstein. Es decir, el patriotismo necesariamente y por una cuestión moral debe convertirse en no letal por lo menos cuando el valor del patriota excede la trascendencia de una nación, porque después de cualquier situación que concebiblemente pudiera justificar una muerte supuestamente heroica al servicios de "algunos demás" la vida siempre seguirá su curso y es apersona podría beneficiar a muchos más.

Además, el concepto de supervivencia implica salir con vida de las situaciones difíciles; quizás no se pueda lograrlo y es posible que en algunos casos resulte mejor el autosacrificio, como en el caso de un piloto que sabe que su avión ha sido irremediablemente dañado en combate y no tiene posibilidad alguna de salir con vida. Entonces, como sucedió en la batalla de Midway, hasta algunos pilotos norteamericanos se lanzaron de forma suicida contra los buques japoneses. Lo importante es tener en cuenta que no existe ni puede existir un mandato social para la autoinmolación si es que se piensa en términos relativos a la supervivencia; son dos cosas evidentemente contradictorias.

Combinando estas ideas podemos decir que un gobierno puede colocar a la nación a la que representa en una situación muy comprometida sin razón alguna o sin un propósito justificable, pero que abusando de las buenas intenciones de la gente y por medio de la propaganda puede engañar a muchos por bastante tiempo. En este caso, los patriotas, en vez de servir a su nación terminan pagando los errores e esos líderes incapaces. Y tal es el momento para cambiar de forma de patriotismo si se desea sobrevivir, porque no importa lo que se diga, la muerte al servicio de otros es siempre en vano salvo que con ello se frene un Apocalipsis genuino, pero es difícil imaginarse honestamente alguno.

Un patriota usualmente sigue a un gobierno porque éste representa a la nación, pero ser un patriota a ciegas sin tomar en cuenta que el gobierno puede tornarse en contra de dicha nación sería suicida, muy contrario a los intereses de la supervivencia individual y de la sociedad. Es más: sería anti patriótico.



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