Supervivencia urbana: trampas defensivas

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Pablo Edronkin

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La defensa propia constituye un derecho humano inalienable pero cuando los estados caen en la anarquía o el autoritarismo la población civil se encuentra sin protección, ya sea por la ausencia del estado o porque el estado se torna represivo; es en esos casos cuando defenderse para sobrevivir por el medio que sea, como las trampas improvisadas, se torna necesario.

Bajo condiciones normales, en una sociedad civilizada es el estado el que debe proporcionar protección y defensa a sus ciudadanos, pero en algunos casos esto no sucede y tal cosa siempre se puede resumir en una o dos razones: el estado no puede o no quiere defender a la población civil.

Que no pueda defender a la población puede ser el producto o resultado de alguna crisis tal como una guerra, una catástrofe natural, etc. que sobrepase la capacidad de las autoridades y las fuerzas de seguridad, fuerzas armadas, etc. para mantener el orden. Si el desastre es de gran extensión, o las fuerzas que deberían actuar se encuentran de por sí incapacitadas, es obvio que con el remanente, las autoridades deberán tratar de hacer lo mejor posible, asignando prioridad a la seguridad de instalaciones clave como centrales de energía, hospitales, etc.

Esto puede significar que, por ejemplo, las fuerzas policiales o equivalentes desaparezcan de las urbanizaciones y la población civil quede desprotegida frente a ataques, saqueos y toda clase de problemas.

La inhabilidad de un estado para proteger a la población, incumpliendo uno de sus objetivos básicos, seguramente después de la emergencia se transformará en un tema de debate pues en tales circunstancias sería lógico para más de uno preguntarse para qué paga sus impuestos si al momento de requerir un servicio estatal esencial esto no ocurre. Pero durante la emergencia el hecho es que la gente tendrá que valerse y defenderse por sí misma, sobrevivivendo como pueda.

Pero también puede ocurrir que el estado asuma que parte de la población civil constituye un enemigo a vencer. Esto puede darse generalmente por razones étnicas, religiosas o políticas.

En Myanmar (Birmania), la división étnica y las características totalitarias del gobierno han sido el motivo de numerosos ataques contra la población civil de parte de las propias fuerzas de seguridad. En Venezuela, la división entre chavistas y anti chavistas, sumado al mal estado de la economía, ha generado una situación de disturbios y represión encabezada por las fueras de seguridad, servicios de inteligencia y grupos paramilitares o parapoliciales.

Estas situaciones pueden degenerar rápidamente en auténticas persecuciones con fines genocidas, como en el caso de Ruanda, donde la matanza étnica era promovida desde el propio gobierno del país, o insurrecciones con guerra civil abierta, como en el caso de la ex Yugoslavia, Libia o Siria, en donde también intervienen factores religiosos, éticos e ideológicos.

Es decir, frente a una situación que empieza a tornarse violenta, como en el caso de Myanmar o Venezuela, la población civil que por alguna razón no pueda abandonar el país queda con dos alternativas: defenderse o arriesgarse a morir. Esas son las dos opciones reales que tiene el ciudadano pacífico que antes nunca hubiera pensado tener que empuñar un arma.

Pero también es frecuente que en los regímenes autoritarios, la población civil no tiene acceso a las armas de fuego dado que los líderes de semejantes países generalmente temen que la gente pueda alzarse contra ellos. Por eso es que mantienen a la población desarmada al tiempo que desarrollan un gigantesco aparato de inteligencia y seguridad, pero seguridad para ellos, no para los ciudadanos.

Cuando un conflicto empieza a desarrollarse y cobrar intensidad las armas también empiezan a proliferar, ya sea a causa del robo del material existente en arsenales gubernamentales, o por el tráfico de armas. Pero aún así, muchas veces la gente que solamente desea defender sus vidas, las de sus familiares amigos y vecinos, y sus propiedades, que son personas que no tienen por lo general la intención de atacar a otro y solamente desean que los dejen en paz, ve como imposible obtener armas convencionales para la defensa.

Y es en ese contexto en el que empieza a jugar un papel el concepto de las armas no convencionales, y particularmente el de las trampas defensivas.

Una trampa defensiva no busca causar daño indiscriminado o innecesario; el objeto de una trampa defensiva no es matar o herir de por sí. Quizás, ese sea el resultado de la utilización de una trampa defensiva, pero no es su objetivo primordial ni el deseo de quien la construye o instala. Es, en otras palabras, solamente un mal necesario para garantizar la supervivencia.

Es importante hacer esta distinción pues hay diferencias conceptuales, tácticas y legales entre el hecho de usar una trampa con fines defensivos, y utilizarla ofensivamente. En este estudio nos limitaremos al uso defensivo de las trampas para lograr así la protección de vidas y bienes frente a saqueos, allanamientos ilegales de la propiedad privada y eventos de agresión no buscados ni merecidos por las víctimas.

Para ello le presentamos una serie de artículos específicos para cada tipo de trampa utilizable en situaciones semejantes:

Enfrentando a las pandillas en moto - En diversos escenarios de supervivencia urbana en Latinoamérica han aparecido sicarios y pandilleros que se desplazan en motocicleta; pero hay formas para disuadirlos, contrarrestarlos y combatirlos incluso sin armas convencionales.

Trampas hechas con clavos - Las trampas confeccionadas con clavos pueden utilizarse para detener cualquier vehículo, como por ejemplo, a las motocicletas de los pandilleros y 'colectivos' que pueden amenazar a la población civil desarmada; también pueden utilizarse como elementos de barricada, con un principio muy simple: si se pueden utilizar para disuadir a los pandilleros, no se producirán hechos de violencia.

Trampa para ruedas - Este es un tipo de trampa que permite detener e inmovilizar a cualquier tipo de vehículo.

Trampa para puertas - Cómo colocar una simple trampa en una puerta, ventana o cualquier tipo de abertura para defenderse de intrusiones peligrosas.

Videos sobre trampas - Algunos videos que muestran de forma práctica cómo construir trampas para supervivencia.

De más está decir que queda a criterio del lector el utilizar correctamente esta información. No debe olvidar que las trampas son armas en sí mismas, y que como tales, ni son inteligentes ni saben discriminar. Es quien las emplea el que debe aplicar el criterio suficiente como para que usen únicamente en un contexto de legítima defensa.





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