Supervivencia urbana: el riesgos del uso de armas reales y potenciales


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Federico Ferrero

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En una ocasión tuve la oportunidad de atender (en primeros auxilios) a un chico al que le habían disparado con perdigones o balines de airsoft. Sinceramente me sorprendió mucho la gravedad de las heridas que tenía: dos o más perdigonazos incrustados en la carne, y otras tantas heridas productos de su propia embriaguez y reacción inadecuada ante el ataque urbano que sufrió. Aquí cuento este caso y algunas enseñanzas que, en el ámbito de la defensa personal, la manipulación de armas y la supervivencia urbana, pueden rescatarse del análisis del mismo.

El contexto (que me fue contado por la víctima y otros testigos al llegar con la ambulancia) merece ser tenido en cuenta: ocurrió en una ciudad grande de España, viernes a la noche (sábado a la madrugada en realidad, 4 de la mañana) en la puerta de un boliche o discoteca, gente borracha, y drogada en su mayoría con porros (y probablemente algunos con drogas de otro tipo) incluyendo al que sería el futuro herido, un menor de edad.

Se mantiene al parecer una conversación entre el chico que resultaría víctima y otros de origen marroquí que se jactan de portar un arma, cosa que el chico no cree (no cree que sea un arma de verdad) pero claro...¿qué es un arma de verdad? Sucede entonces que ahí el chico lo descubre rápidamente:el arma no era de fuego, pero sí podría considerarse un arma, ya que le empezaron a disparar (al parecer por simple diversión) y causarle heridas...como el chico iba drogado no se enteró de que tenía los perdigones metidos en el cuerpo, pero sí reaccionó mal y rompió un vidrio, por lo que se cortó la mano con cierta gravedad (para puntos, hemorragia) lo que complicó toda su situación.

Los que lo atacaron, no contentos con eso, no le permitían que se fuera a pedir ayudar, reteniéndolo por tiempo indeterminado. Finalmente pudo llamar a los servicios de urgencia, el o sus amigos, llegamos y se lo atendió (con apoyo policial) y trasladó a un hospital para que lo terminaran de curar.

De esta experiencia pueden aprenderse algunas cosas en cuanto a la seguridad en el manejo de armas de airsoft aparentemente inofensivas o de fogueo, y también sobre supervivencia urbana y defensa personal.

Las drogas potencian la posibilidad de accidentes y reyertas.

Otra verdad evidente, pero pasada por alto. Está claro cuales son los adversos efectos para la salud de las drogas en cuanto a su acción sobre la fisiología humana, pero desde el punto de vista de la defensa persona, muchas veces se omite que probablemente un gran porcentaje de personas intoxicadas mueren no por dichos efectos para con su salud, sino como consecuencia de las acciones que (estando drogados) emprendieron o dejaron de emprender. Una persona drogada pierde en muchos casos el control de su cuerpo y mente, o este disminuye o se altera, de forma tal que sus acciones pueden causar daño a otros o a él mismo, y esto debe ser sopesado por aquél que piensa emborracharse o drogarse ANTES de hacerlo, porque después es poco probable que pueda evitar lo que sigue, para bien o para mal.

Todo objeto es potencialmente un arma, todo depende de quién lo utilice y de que su objetivo sea hacer daño.

Por supuesto, en el caso de armas de airsoft esto es más que evidente, ya que si bien algunas armas aire comprimido no causan más que dolor y algunos moretones, otras pueden causar verdaderas heridas en función de su potencia (por ejemplo, si son de gas) o independientemente de la misma, pero sí de la zona a la que se dispare (por ejemplo, a los ojos, cualquier arma de airsoft puede dejar a alguien tuerto).

Por eso en muchas regiones y países, amenazar y/o atacar a alguien con un armas de airsoft o con una réplica de arma de fuego de cualquier tipo, es considerado un delito similar a hacerlo con un arma de fuego real.

Una persona que tiene un arma es peligrosa.

Esto parece una verdad de perogrullo o una tautología, pero lo cierto es que muchas veces este hecho evidente se pasa por alto en supervivencia urbana y defensa personal. En este caso, la víctima, en vez de alejarse de aquellos que portaban un arma (aunque fuera "potencialmente" un arma) se quedó dialogando con ellos y "tentando su suerte", por decirlo de alguna forma, entre otras cosa debido a su estado de intoxicación probablemente.

Cualquiera que está debidamente entrenado en el uso de armas blancas o de fuego, sabe que siempre tiene que considerar su manipulación un potencial peligro, y nunca debe apuntar o amenazar a alguien con un arma, esté o no descargada, sea o no una réplica, porque las consecuencias pueden ser nefastas en muchos sentidos. Estas mismas reglas se deben aplicar rigurosamente al uso de armas en el contexto de competencias o juegos de paintball, airsofts, tiro con arco, tiro con dardos, práctica de artes marciales, y en general con cualquier arma u objeto arrojadizo que, si bien no esté pensado para usarse como arma, potencialmente lo sea.

Pero a su vez, hay que considerar que muchas personas, conociendo la peligrosidad de las armas de réplica, las utilices como armas para delinquir o intimidar, sobre todo en la calle. Así, como dijimos, NUNCA hay que menospreciar a una persona con un arma, sea o no convencional.

Considere que una persona hostil tiene un arma, mientras no esté seguro de lo contrario.

El tener esta precaución en mente y actuar en consecuencia salvaría muchas vidas en el contexto de la supervivencia urbana y la defensa personal en la calle. Si consideramos que una persona puede tener un arma oculta, podemos anticiparnos a acontecimientos desagradables, evitándolos incluso con el simple acto de alejarnos a tiempo de esa persona.

Esto, por supuesto, debe ser una regla que se aplique todavía más a rajatabla con personas desconocidas en la calle y en situaciones de descontrol: fiestas, boliches o discotecas, conciertos o recitales, manifestaciones o marchas, partidos de fútbol o eventos deportivos o multitudinarios de cualquier tipo, donde la diversidad hace más posible encontrarse con personas de todo tipo, incluso en países o lugares teóricamente seguros.



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